Yo estaría preocupado

La pregunta que ronda en todos los mentideros es qué ganó Cambiemos con llevar hasta las últimas consecuencias una operación parlamentaria cuyo resultado estaba cantado desde el primer minuto. Los editorialistas afines al gobierno se las ingenian esta mañana para verter explicaciones rayanas en el voluntarismo más precario. La verdad, pretender hacerle creer a la sociedad que una derrota parlamentaria dos semanas antes de las PASO puede beneficiar al oficialismo es algo muy traído de los pelos. Ahora bien ¿Quién condujo a la tropa a tamaño papelón? Se murmura que no otra que Elisa Carrió. De ser así, Macri está verdaderamente en problemas porque ya ha quedado largamente demostrada la incapacidad de la chaqueña en lo referido a construcción política.

En política como en sexo la cuestión pasa exclusivamente por los resultados, dice Manolo, y el papelón de ayer no hace más que abonar esa certeza. Cierto es que esta puesta en escena no impacta más allá de la minoría intensamente politizada, puesto que la gran mayoría del pueblo estuvo y está afuera de los sucesos en Rivadavia y Callao. Quizá algunos voluntaristas creerán que exponiendo a De Vido lograron algo y la verdad es que los sectores interpelables ya tienen claramente definido su voto. Si un sector sacó provecho de lo de ayer fue el cristinismo, que demostró unidad en su tropa y contó con apoyos que sin tener coincidencias políticas con De Vido fueron coherentes con el funcionamiento de las instituciones y la Constitución, lo que no es poco.

Al macrismo no le quedará otra que avanzar sobre los jueces para ver si por ahí obtiene lo que el parlamento le negó, pero si lo consigue quedará instalada la certeza de que estos pibes aprietan a los jueces como cualquier otro gobierno anterior y esto se suma a que no les tiembla el pulso para mantener presos políticos como Milagro Sala o para hostigar a la Procuradora Gils Carbó que incurre en el delito de pretender ejercer un mandato que le confiere la mismísima Constitución Nacional.

Mientras tanto, el rostro y la voz de la gobernadora Vidal inunda marquesinas, programas de radio y televisión a la mejor usanza del folklore peronista al que tanto han criticado las señoras tras los ventanales de Barrio Norte. Creen que la monada no advierte estas maniobras. Creen que a la popular no llegan los ecos de un director del BCRA echado por decreto a causa de pensar distinto al gobierno o que tampoco se enteran del retorno a condiciones laborales paupérrimas en el campo, donde no sólo se volvió a pagar en bonos sino que volvieron las carpas negras, no hay más transporte y los laburantes han vuelto a viajar en los camiones arriba de la cosecha.

Ingresamos a un tiempo crucial donde el macrismo lo pondrá todo para convencer a la mayor cantidad de argentinos de sus virtudes mientras que por abajo profundizará un accionar claramente retrógrado en todos los ámbitos, comenzando por el laboral. Está en nosotros hallar las respuestas políticas adecuadas. Ayer volvió a quedar claro que si hay responsabilidad, ganas de construir y apertura para dejar de negar debates pendientes es posible revertir el actual estado de cosas.

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  1. Es probable que no se llegue en forma normal a las elecciones de agosto u octubre, cosas muy raras pueden llegar a pasar. Y no sería extraño.

    Pueden llegar a ir contra Cristina, acusándola de algún delito de carácter privado.

    Otra alternativa o simultáneamente con eso y basándonos en indicios anteriores, pueden llegar a cometer algún autoatentado donde el gobierno quede como víctima.

    Creo que pueden encontrar alguna fórmula para que se llegue al comicio en agosto o en octubre que desnaturalice la coyuntura política y haga que la ciudadanía se presente a los comicios con toda clase de temores que asalten su conciencia o inconciente.

    Así estamos.

    Lo recomendable es no pisar el palito, mantenerse en calma y tranquilos, controlar las emociones y no desbordarse ante cualquier eventualidad que pueda ocurrir. Hay que estar alertas y tranquilos.

    También es recomendable que los candidatos de la oposición denuncien esto por anticipado, decir que no se trata de ensuciar a los políticos del oficialismo (a diferencia de lo que hacen ellos con la oposición) sino de señalar que alguien se tiene que hacer responsable de las operaciones visibles e invisibles, legales e ilegales, judiciales y extrajudiciales del triángulo medios-servicios-partido judicial.

    Hay una suerte de impunidad de ese triángulo, avalada por el Presidente de la Nación y alguno de sus ministros, a la que hay que ponerle fin, a riesgo de que, si no lo hacemos, se desnaturalizará el juego democrático y la previsibilidad política.

    Es realmente lamentable tener que decir estas cosas, pero es lo que tenemos. Qué se le va a hacer.

    1. El trasfondo del comentario precedente es bastante claro.

      Tenemos, como resultado del balotaje del 2015, un gobierno que introdujo en el Estado el dominio de combinaciones oligárquicas a predominio global angloamericano, fundamentalmente pertenecientes al sistema bancario y financiero.

      Hay una redistribución regresiva del ingreso que no está al servicio de incrementar los excedentes invertibles del Capital sino de su fuga.

      Para lograr eso se tuvo que desmantelar gran parte de la organización y políticas institucionales del K en el Estado que estaban al servicio de, por lo menos, evitar daño a las clases populares y cristalizar sus beneficios hasta el momento alcanzados.

      Desde el punto de vista estructural hay que ganarle no a los payasos sino a los dueños del circo.

      Y a los dueños del circo no les interesa la democracia, la voluntad popular, el bienestar general y la justicia social. Solo les interesa su dominio y su control y no se andan con chiquitas. De allí mis reflexiones del comentario precedente.

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