Vamos de paseo en un tractor nuevo

Culmina una semana donde quedó expuesto en todo su esplendor el cambio, o si se quiere, se ratificó todo lo que habíamos avisado que iba a suceder. La devaluación del 40 % se concretó en su primera fase. Ahora falta la segunda, con los aumentos de los combustibles (que probablemente se realice por etapas) y algunos “retoques” más a los precios…

El dólar cerró a 13,60 y mientras el dispositivo mediático instala la noción de que no se disparó tanto, la verdad es que aunque se quede en este valor ya el daño está hecho. No hubo un efecto “Puerta 12” porque no había condiciones para ello. Si en los últimos años “la gente” compró la friolera de 10 mil millones ¿Para que se iban a amontonar en las puertas de los bancos? El sofisma más sutil del segundo gobierno de Cristina fue que no se podía comprar dólares ni viajar al exterior. La realidad fue que no se podía encontrar un asiento vacío en los aviones que partían a Brasil, el caribe, USA y Europa, tanto como que, hasta que se impuso el impuesto a los autos de alta gama importados, en ningún lugar del mundo se adquirían Audis a un precio tan barato como acá. Esto fue, obvio, una contradicción muy grosera del manejo económico del gobierno anterior que fue utilizado con sabiduría por “los mercados.

La discusión de fondo, en todo caso, es si un proyecto político prima el pueblo o los mercados. Está claro desde este punto de vista cuál es la divisoria de agua entre el kirchnerismo y los mercados y esta semana ha sido de libro por su carácter ejemplificador. La eliminación de las retenciones se cubrirá con deuda que con los años habrá de afrontar la sociedad en su conjunto mientras que el campo ha recibido esta semana beneficios adicionales que rondan los 60.000 millones de pesos.

La astucia de los mercados consistió en transformar sus intereses en deseos de sectores que nunca accederán a ese mundo de fantasía. El ejemplo fue el dilema del tipo que puteaba contra el cepo cuando nunca le sobraron 500 mangos para ir a comprar. La revista Caras de estos tiempos es un sistema de medios conducido por Clarín y La Nacion que le hace creer a la plebe que sus negocios podrán ser disfrutados algún día por ellos. Este mensaje, lanzado con un volumen de emisión fabuloso, penetró en una porción del electorado que aquí hemos denominado “votantes en contra propia”, gente que con la mejores intenciones eligió un candidato que se vendió como lo nuevo y lo superador, ante un FPV que no logró neutralizar esa noción en la campaña.

Lo importante es qué hacer de ahora en más, y lo primero que se debe señalar es que lo que viene no es “la resistencia” sino la obligación ineludible de generar política para desde ahí capitalizar las consecuencias del ajuste. La divisoria de aguas es “con la gente adentro todo, con la gente afuera nada.” Primero la gente, luego vemos, así de sencillo. Una política que priorice los intereses de la mayoría no deberá desconocer cuestiones básicas de la economía, pero las medidas que tomará privilegiarán siempre los intereses populares, jamás al revés como ha pasado en esta semana. A medida que vayan pasando los días y los meses, muchos recordarán los tiempos de Cristina, donde les decían que todo estaba mal pero ellos consumían más que en etapa que llega, donde la tele les dirá que están mejor pero la plata les alcanza un 40 % menos.

El riesgo es entrar en el tramallo de “la resistencia” como concepto. A una dictadura se le resiste pero a un gobierno que nos ganó las elecciones, primero se lo derrota en la discusión política, luego se lo vence en las urnas. Si nos equivocamos en esto, corremos el riesgo de que tengamos a los mercados en el gobierno mucho más tiempo del que muchos se imaginan.

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  1. Por favor, un poco de seriedad: ¿en qué se está convirtiendo este gobierno sino en una dictadura? No vengamos con el versito democrático a estas alturas. Nos están robando el país. Resistir es lo que cabe hacer en estos momentos aciagos.

  2. EL primer garrotazo nos fue dado -al bolsillo-, falta, el 2do – al trabajo-, el 3ro -a las ideas- y por ultimo el 4to AL LOMO, a partir de ahi la resistencia ya no creo que sea politica. creer que no va a pasar es ser ingenuo.

    1. La ingenuidad es creer que a un gobierno legítimamente constituido se lo enfrenta como a las dictaduras cuando el peronismo estaba proscripto. Si en algún momento sucede que se cierra el parlamento y demás medidas propias de una dictadura, pues se procede en consecuencia. De momento, creo que estamos lejísimo de ese escenario. No advertirlo es terminar haciendo cacerolismo de izquierda.

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