Una crónica de los hechos en Olavarría

Transcribo la catarata de Twitts de Graciana Peñafort, que estuvo en Olavarría y describe con mucha precisión lo que vivió.

Volví hace un rato de Olavarria. Rutas colapsadas, sin señal de celular y mensajes de preocupación y afecto cada vez que había señal
Prendo la tele y un estoy intentando entender lo que veo.
Llegar al recital fue un infierno. Un camino laberintico en el que nos desplazábamos una multitud.
Calles estrechas y puestos de venta sin control ni orden en el medio de esas callecitas, chocábamos y avanzábamos. No había carteles
Yo no sabía adonde iba. Seguía el empuje de la multitud sin que hubiese un solo cartel que me dijera a donde iba
Nadie sabia indicarte nada….llegar fue una locura. Parte del camino era una parte no asfaltada y había llovido mucho.
Un fango pegajoso y resbaloso que tuvimos que sortear agarrados entre todos
No es el primer recital del indio al que voy. Entre recitales del Indio y de los redondos, debe ser el décimo.
Nunca vi un camino de llegada al predio tan mal organizado y con tan poca seguridad. Mucho alcohol y nadie socorriendo a los fisurados
Mucha fisura que no llegó ni al predio, de ratos parecían imágenes de una guerra, con cuerpos tirados a los costados y nadie asistiéndolos
Cuando entramos, con mis amigas nos quedamos atrás, había muchas familias y pibes, nos sentamos a esperar que empezara.
Las olas de personas que ingresaban era inmensa y constante. Mucha fisura , mucha
Empezó el recital y al rato el indio cortó todo y pidió ayuda. El hecho se repitió varias veces.
En las interrupciones largas, los ánimos se caldeaban. El indio tocaba temas tranqui para calmar a la multitud inquieta. Y pedía ayuda una y otra vez que nos corriéramos. Era triste. Eso iba a ser una fiesta y no lo era.
Cuando terminó y salimos, habían sacado las vallas que formaban el laberinto. volvimos sobre asfalto y mucho mas rápido y cómodo
Era terrible la absoluta ausencia de señal. Nosotras habíamos quedado dividas en dos grupos y no podíamos comunicarnos.
Cuando llegué a la casa donde nos quedábamos, desde el telef fijo lo llamé a mi chico para decirle que había vuelto y que estábamos bien
Eran las 2.30 AM y ahí el me contó que la tele decía que había habido muertes, avalanchas y estampidas….eran 2 dimensiones paralelas
Lo que yo había vivido en el recital y lo que mi chico me decía que decían en los medios.
Desde entonces sigo viviendo en esas 2 dimensiones. Cuando volví prendí la tele más aún.
Volver fue una locura. nosotras decidimos volver por Bolívar, Pehuajo y ruta 5. Mas kms, pero menos autos.
Como a la ida, nos sorprendió la casi virtual ausencia de controles.
A la ida, coches con mucha gente borracha y a la vuelta mucha fisura al volante. Cero controles
Cuando llegué a capital, mi chico me dijo “espero que con esto, des por concluida tu adolescencia…ya duró demasiado”
No creo que eso pase, acabo de guardar mi mochilita de recitales y le prometí que nos quedan ronckanrolles mas felices que los de anoche
Pero la próxima vez, y creo que todos deberíamos exigir lo mismo, necesitamos que nos cuiden mas. Que la policía haga su trabajo
Que haya un dispositivo de atención médica. que haya WI FI para dar conexión a los asistentes. Que llegar no sea una tortura.
Y que los medios sean mas responsables al informar. Mucha gente preocupada. Y en estos casos se nota mucho mas que “violencia es mentir”
La psicosis informativa sobre lo que pasó en Olavarría provocó que me llamaran desde mi psicóloga hasta mis clientes para saber si estaba bien

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  1. Me conmueve leer las demandas de “controles” por parte de los libertarios progres, claro, una forma de hacer responsable al Estado de la locura de gente marginal.

    Maduren chicos, si no murió gente antes en los recitales del Indio fue por milagro.

    1. Los que se quejaban de que te podian espiar con la sube, ahora justifican a Vidalita y ritondo, ellos tambien cambiaron

  2. Bien, resulta que ahora el intendente, el indio solari, la policía y por qué no, María Eugenia Vidal tienen la culpa de que vos vayas a un recital del indio, al “pogo más grande del mundo” y te pongas en pedo y te “fisures”. La policía te tiene que cuidar de tu propia irreponsabilidad o peor, estupidez. De que entres a un lugar que sabés que está rebasado de gente y ante la mínima cosa se mueren unos cuantos.
    Pedimos que venga la policía y nos impida ponernos en pedo y agarrarnos a trompadas. Pero eso sí, que nos lo pida con flores y poemas porque si no, la acusamos de represora.
    Por favor, si no empezamos a pedir responsabilidad desde la base, no vamos a salir más. El estado no siempre tiene la culpa de todo.
    Aclaro, soy kirchnerista, pero no estoy de acuerdo con la idea de que los ciudadanos somos inocentes corderitos que deben ser tutelados por el estado.

  3. Al dolor de ya no poder le colocamos el dolor de ya no meter. Y metamos entonces. Y digamos lo que al cantautor le implica por ser cantautor y dejemos en los demás las debidas culpas. Porque, como en la ficción, las papas son de las que las queman.
    Saludos desde el potente interior Formoseño.

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