Trump, el periodismo y las almas bellas

Leo la columna de Hinde Pomeraniec en La Nacion, a propósito del ataque de Trump al periodismo, y no puedo menos que sumarme al debate.

Quizá el punto central sea analizar el vínculo entre los periodistas y los medios que los contratan porque, creo, es ahí donde se cocinan los aspectos más inquietantes de la profesión. Hay periodistas de todos los tipos. chupamedias, trepadores, estrellas, etc. Esto es algo ineludible cuando se habla de periodismo ¿Cuántos arrumbaron los nobles ideales con que abrazaron la profesión y ahora son operadores que juegan en una interna nacional de peso? A ver: no podemos hablar del periodismo sin contemplar el contexto en que se desarrolla su día a día. No podemos hablar de Joaquín Morales Solá, por nombrar un star, sin partir de la base que ha sido, tanto en Clarín como hoy en La Nacion un eximio operador de los intereses que esos medios defendieron y defienden. Luego viene el resto del análisis, si tal o cual nota anticipa algo o si en otra hay un pasaje brillante o deleznable, pero todo esto viene siempre después de aquella foto que nos muestra a un operador de fuste a favor de los intereses más tradicionales y conservadores del país.

No existe más -incluso habría que ver si alguna vez existió – ese periodismo desinteresado que todo lo enfrenta en pos de la verdad. Existen tipos que laburan y tratan de valorizar lo más posible su nombre y su marca. No existe, lo sabemos, el periodismo independiente, entre otras cosas porque jamás podría existir en un mundo donde están íntimamente relacionados intereses comerciales, empresarios, etc. Nunca un periodista de renombre irá a fondo contra una empresa si no tiene las espaldas cubiertas por otra que lo sostenga aún en la derrota.

Por supuesto que hablo de los colegas que juegan en primera, en las grandes empresas, no de quienes como están en la periferia de la profesión y publican sus miradas en pequeñas páginas barriales o blogs cuya repercusión siempre es minoritaria.

Días pasados lo enganché a Bobby Flores en LaNacionTV hablando de la soledad que experimentó cuando se hizo cargo de la FM Nacional Rock y, la verdad, lo sentí como un cachetazo que quiero traer para ejemplificar el debate sobre periodismo. En esa radio, durante dos años abrí la programación con el programa “Kiosco 937” leyendo titulares de los principales diarios y, por supuesto, opinando al respecto. Bien: Bobby Flores jamás se interesó en contactarme ¿Por qué? Porque él llegaba a esa radio para borrarle todos los vestigios de kirchnerismo que pudiera tener y armar una radio “nueva” con el rock nacional como eje. Lo debatí con él en Twitter días pasados. Pero ¿Por qué Flores jamás intentó contactarse conmigo y otros tantos que laburábamos en esa radio? Por la sencilla razón de que tenía la orden de limpiar la radio de todo vestigio K y en ese marco, ni siquiera se preocupó por saber qué pensábamos nosotros de la radio, de su línea y si estábamos dispuestos a colaborar en el montaje de un nuevo proyecto. Fue la política y no el periodismo la que determinó el accionar de la nueva Dirección de Nacional Rock ¿Está bien que esto haya sido así? podría escribir y mucho tanto a favor como en contra.

¿Qué quiero decir, en definitiva? Que no hay periodismo posible si no es dependiendo de la política. Así de sencillo. Y no se trata de llorar por esta revelación sino de entenderla para ahorrar tiempo y no malgastarlo en discutir de algo que siempre está en relación de dependencia, en este caso, el periodismo en relación con la política, su verdadera ordenadora.

Después, siempre después están las proclamas románticas, pero después, así como los culebrones suceden a los noticieros del mediodía.

Lo realmente jugoso es ver cómo un magnate como Trump, desde su lugar todopoderoso, viene a exponer de manera contradictoria una serie de miradas sobre el periodismo y las empresas de medios que no dejan de ser un soplo de aire fresco. Uno no puede menos que coincidir con el presidente de Estados Unidos cuando dice que tanto periodistas como medios mienten y operan.

Pero de esto hablaremos en otro momento

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  1. La intención de darle una pátina de novedad a un tema archi recontra transitado y fatigado es obvia en la nota de esta periodista. Concuerdo totalmente con lo que decís, y solamente me vienen dos imágenes a la mente para darle el toque final a la idea que sostengo y comparto con vos:
    1. Lo dicho innumerable cantidad de veces por Ignacio Ramonet al respecto, desnudando y agotando este tema desde una óptica investigativa de profundidad extrema.
    2. Un posteo de Carlos Balmaceda en Facebook ayer, que acertadamente dice:
    “Me sacan de una duda: Son estos mismos medios locales que cargan contra la misoginia de Trump los que dibujaban a CFK con un golpe en el ojo, amordazada, masturbándose, crucificada, que habilitaban comentarios en sus foros para que sus lectores le dijeran chorra, puta, yegua, travesti, víbora, y daban por sentado que mató a Néstor, que era bipolar, que no era abogada, que especulaba con su viudez y que mandó matar a Nisman?”

    Con estas dos viñetas espero haber fijado claramente mi postura.Un gran abrazo.

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