Recortamos, después vemos

El recorte aberrante de beneficios sociales perpetrado por el macrismo rebela dos cuestiones centrales a tener en cuenta: la primera es la falta absoluta de experiencia en el manejo del Estado que además se potencia por los fuertes prejuicios del nuevo funcionariado. Es que todos parten de la base que la burocracia no sirve para nada, que son todos ñoquis de gobiernos anteriores y por lo tanto hay que practicar “el cambio” sin tomar en cuenta los consejos de la planta permanente.
La segunda es la más obvia: el desprecio por los beneficios sociales para los sectores más desprotegidos. Hay cosas difíciles pero sin duda la más complicada debe ser encontrar un funcionario macrista que haya crecido en un hogar sin desayuno asegurado. Eso determina una conducta, una forma de pararse ante el drama del trabajador cuyo sueldo no le alcanza, del desocupado o como ahora, de los miles de argentinos a quienes de manera brutal han despojado de pensiones de 3 mil/cuatro mil pesos.

El tiempo que le lleva a Cambiemos instrumentar un beneficio para los grupos acomodados es insignificante en relación al que se toman para habilitar una reparación para los sectores más Humildes. Esa es su lógica blindada que, además, está sobrecargada de la ideología de la clase dominante. Lo llamativo es que el quite de pensiones no haya generado un impacto mayor. Cierto es que el encriptamiento de la noticia perpetrado por los grandes medios (Clarín y La La Nacion no lo llevaron a sus tapas en todos estos días) o en otros casos el tratamiento formal, sin pornele “huevo” le quita reverberación mediátiva y por ende atenúa su impacto. Pero también hay otro elemento antipático a señalar y es que en líneas generales, el mundo de los afectados por el recorte está anclado no tanto en sectores medios sino más abajo. Eso explica de manera dolorosa porqué el tema no ha explotado con toda su potencia en la esfera pública. Es de esos temas donde si le realizás un comentario a alguien, la respuesta es por supuesto de acompañamiento, tipo “Si, es una vergüenza”, o sea, no es un disparador de indignación en buena parte de las clases medias, precisamente porque no las afecta y porque también ese sector social en muchos casos responderá con un “Y bueno, pero también…¿Vio usted el caso de ese pueblo que tiene más pensiones asignadas que la cantidad de habitantes?” Datos, digamos ya mismo, de muy difícil comprobación pero que son utilizados por la cadena nacional del “macrimedia” para correr el eje.

Que sin duda habrá casos a revisar es evidente, pero la metodología utilizada es deleznable: primero cortamos todo y después vemos. En números, ese ahorro es mucha guita para el tesoro, si además pensamos el tiempo que le insumirá a los perjudicados realizar el trámite y a eso le sumamos los plazos burocráticos tenemos que el macrismo se ahorra una pila de guita que sin duda la transferirá velozmente por diversos mecanismos a los sectores sociales y económicos que lo sustentan y para quienes gestiona, en definitiva. Porque entre las muchas cosas que jamás debemos olvidar está esa máxima que dice “Nunca se gobierna con todos y para todos. Siempre se gestiona a favor de algunos y en contra de otros” Ya está claro a favor de quienes gestiona el macrismo ¿no? ¿O seguís teniendo dudas?

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  1. A los jubilados que tienen dos beneficios (jubilación y pensión), les están notificando, en el recibo mensual, que deben reempadronarse (presentar de nuevo lo que presentaron cuando recibieron el beneficio, por ejemplo partidas de matrimonio, de fallecimiento). Supongo que los que no los presenten van a ser dados de baja.
    La mayoría de los jubilados están totalmente en bolas de esta novedad. Hace una semana, Fabre, del Ansés iba a explicarlo en el programa del Gato, pero lo interrumpieron porque estaban con otro tema. Nunca volvieron sobre esto. Lástima.
    Se viene otra jodita de estos chicos. A veces, parece, que quisieran perder las elecciones.
    Pero mucho viejito, jubilado con Néstor o Cristina, son el pelotón de apoyo irrestricto a este gobierno y están dispuestos a perdonarle cualquier canallada. Curioso.

    1. Deberíamos preguntarnos porqué la franja de +60 es el núcleo duro macrista, y más que preguntarnos y describirlo, ver qué lineamientos podemos hallar para interpelarlos. Es sabido de casos de señores que se jubilaron con Cristina y la putean, bueno, creo que tenemos algunos desafíos para laburar ahí. Seguramente están convencidos que ellos sí hicieron méritos para jubilarse pero no otros en la misma condición. Creo que además de describir hay que accionar en esos sectores

  2. Durante los primeros años del K, se priorizó aumentar la cobertura (que venía muy baja desde los ’90) y de mejorar el poder adquisitivo de las jubilaciones más bajas (las de la mínima), pero se relegó a los jubilados que cobraban, por ej., 2 mínimas, porque no alcanzaban los recursos para que suban todas las escalas juntas.

    Las jubilaciones intermedias (de ningún modo “de privilegio”) se resintieron durante algunos años, hasta que fue mejorando poco a poco en los últimos años de Cristina.

    Estas son las cosas que pasan cuando la “manta es corta”, abrigas a unos, desabrigas a otros.

    Por eso, compañero, hay que seguir profundizando en la práctica política de Néstor y de Cristina pero relacionándola con el contexto de cada uno, la etapa.

    Todo lo de Néstor fue la salida del infierno hasta el “purgatorio” como a él le gustaba decir. A él le tocó la tarea de enfermería (54% de pobres -con las metodología actual de medición 70%-, 25% de desocupados). Quizá él, en lo personal, abrigaba intenciones estratégicas más profundas que las tareas de enfermería, más allá de la renegociación de la deuda externa y el cambio del personal en el BCRA.

    Más o menos, promediando el primer mandato de Cristina, se nacionalizaron las AFJP. Esto coincidió con el fin de la etapa de la “enfermería” de Néstor, porque al golpeado y lastimado ya se le habían curado las heridas, por lo menos las superficiales. Ahora, ya era necesario ir por la construcción de la verdadera salud del paciente.

    Eso Cristina lo entendió a los golpes (de la crisis global de las “sub prime” USA) y, a partir de allí, fue ganando en niveles de comprensión cada vez más profundos y superiores acerca de la naturaleza de la crisis global y de la inserción de Argentina en el mundo, temáticas que estaban totalmente ausentes de la agenda de la época de Néstor.

    A Cristina le tocó la más difícil: ser médica, para recuperar, en la medida de lo posible, la salud del paciente.

    Esto qué significaba económicamente? Significaba que los recursos con los que se hizo la tarea de enfermería de Néstor (devaluación Duhalde-Remes, caída monumental de los costos laborales en U$S, incentivo enorme a exportar -incluso a costa de reducir la oferta interna- y conseguir U$S comerciales) no podían reeditarse de nuevo porque hubiera significado volver para atrás y, de nuevo, a las tareas de enfermería.

    A medida que uno plantea la cuestión del excedente y la profundización de su redistribución empieza a lidiar con las presiones de los intereses oligárquicos de todo tipo que controlan el sistema donde ese excedente circula.

    Todas estas cosas estructurales influyen en la práctica de los dirigentes y líderes. Cuando ese sistema oligárquico no se sentía amenazado, dejaba hacer, vigilando pero sin joder mucho. Para ellos, llevar al pueblo pauperizado por la crisis convertible y la salida devaluatoria desde el infierno al purgatorio, no lo veían como una amenaza muy seria. Pero pasar del purgatorio al cielo, ya no era tolerable.

    De allí que los condicionamientos estructurales de Néstor y Cristina fueran de naturaleza muy diferente. Quizá esto quedó oculto tras las ilusiones y esperanzas que el comienzo del gobierno K despertó en muchos.

    Creo, compañero Gerardo, que este es el tipo de debate que hay que dar y explicar a la militancia, a los dirigentes que tienen ambiciones y, posiblemente con otro lenguaje, al pueblo llano.

  3. Los + 60 vivieron siempre en esta capciosa novedad de “la grieta”. ¿Oyó hablar de los gorilas? Ellos eran gorilas, por herencia o vivencia, antes del cantito de Camarotta en La Revista Dislocada. Odian a Cristina más que a Perón, pues Perón tuvo sus cositas, a Cristina se las deben inventar. Nada ni nadie los convencerá de votar a Cristina. ¿Ud. cobró por algún jubilado, o acompañó a alguno? Yo sí, tengo 24, no podía creer las barbaridades que escuché.

  4. Que pasó que Bossio y Romero no dieron quorum en reunion de comision? Nole baja linea manfloro ni a Sanguchito?

  5. ¿Esperar que se mueran? ¿Para qué? Existe un recambio generacional que sigue a Cristina, no a Randazzo, entre los que me cuento. Cristina ganó todas las elecciones en que se presentó y no precisa el voto gorila. Lástima que en algún momento mueran pues Randazzo quedará sin la menor posibilidad de llegar a concejal. ¿Se refirió, en algún momento Randazzo al tema de los pensionados? ¿O sabía que se iba a arreglar y prefirió, como hasta el presente, seguir jugando al oficio mudo? Ya leí que a Ud. no le gusta que le recuerden que apoya a un candidato mudo, pero, ¿sabe qué ocurre?, un candidato debe hablar, no sacarse fotos complacientes con los integrantes del peor gobierno de la historia. Cada vez se parece más Ud. a ese blogero integrante del colectivo “Blog de DereK”, me refiero a Lucas Carrasco, el de República Unida de la Soja. Lo suyo es falsa objetividad.

    1. A ver si nos entendemos: Hace un rato leí un mensaje tuyo que dice:
      “Gerardo, te la hago fácil, borrame y listo. Pero no me pongas que mi comentario espera moderación.”
      Y ahora me tratás de cobarde…
      Cuánto maltrato gratuito

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