Qué hay detrás de María Elena Wehrli?

Esta nota publicada en la revista Anfibia sobre el extraño caso de María Elena Wehrli, a quien por unas horas vimos como Clara Anahí, la nieta de la entrañable Chicha Mariani, aporta algunos datos centrales para entender qué hilos se movieron tras bambalinas.

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Para redondear mejor una hipótesis hay que sumergirse en el libro “Pecado Original” de la periodista Graciela Mochkofsky, donde se trata exaustivamente la interna por el control del Banco Nacional de Datos Genéticos.

Quizá lo que se esconda detrás de estas idas y vueltas sea una operación para deslegitimar el BNDG. Leemos en Anfibia sobre el bioquímico que hizo los estudios para María Elena Wehrli y su vinculo con la ex Directora del Banco Nacional de Datos Genéticos Ana María Di Lonardo, enemiga acérrima de Estela de Carlotto:

“En la página web de C.I.G.A. Jaime se presenta como bioquímico, con un “Master en Genética Forense de la Universidad de Granada”, España, y asegura ser el Fundador y Director Científico del centro. En Córdoba se lo conoce porque estuvo vinculado a la querella del caso Nora Dalmasso cuando la estrategia del viudo Marcelo Macarrón se concentraba en hacer caer la hipótesis de que un “haplotipo de cromosoma y” de su linaje en línea ascendente y descendente involucraba directamente a Facundo Macarrón en el crimen de su madre. Marcelo Brito, el abogado de Macarrón, contrató a Jaime, y éste realizó declaraciones que pusieron en duda la seriedad de las muestras y los resultados que complicaban a Facundo. En aquel tiempo los informes de Jaime -un desconocido para Buenos Aires y los medios de comunicación- iban firmados junto con la ex Directora del Banco Nacional de Datos Genéticos Ana María Di Lonardo.

La historia dice que Di Lonarda es una experta que comenzó a trabajar en histocompatibilidad en el Hospital Durand a comienzos de los años 80. Sin militancia política ni familiares desaparecidos, se convirtió en una eminencia. En 1990 -por iniciativa de la esposa del fallecido presidente francés Francoise Miterrand, Danielle- le otorgaron en Francia el premio a los Derechos Humanos por su trabajo al frente del BNDG.

La científica siguió trabajando hasta el 5 mayo de 2006 cuando -algunos dicen que por decisión propia, otros hablan de una mala relación con Abuelas- se retiró del organismo contratando previamente a un escribano que firmó un acta en la que declaraba que se retiraba de su oficina llevando sólo algunas cosas que le pertenecían. Entre ellas, una computadora Pentium 4, 2.8 Ghz, con un disco de 80 GB y lecto-grabadora de CD-DVD que, algunos sospechan, era apta para almacenar la información del organismo.

Di Lonarda, después de abandonar el BNDG, se convirtió en perito de la familia Noble. Su llegada al caso en el que se investigaba la identidad genética de los hijos de la heredera de Clarín fue sorprendente, ya que de un día para el otro los hermanos Noble Herrera accedieron a realizarse una prueba de ADN que, por la fuerza y durante años, se habían negado a realizar.

Algunos sospechan que Di Lonarda podría haber intervenido cotejando la información que tenía en su computadora, asegurándose previamente de que en la base de datos del BNDG no había resultados coincidentes con las muestras de los hermanos Noble Herrera.

Jaime, el bioquímico que firmaba junto a Di Lonarda los informes del Caso Dalmasso, es considerado en la Policía Judicial “una persona muy ambiciosa” que pelea por un reconocimiento que en Córdoba le es negado, ya que los dos genetistas más reconocidos son la científica Nidia Modesti, cuyo aporte fue clave para identificar al violador serial que atacó a 94 mujeres entre 1991 y 2004, y el doctor Carlos Vullo, director del Laboratorio de Genética Forense del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) Sede Córdoba.

Hay otro dato interesante: Jaime intentó, pero no pudo, dirigir el Banco Nacional de Datos Genéticos. Para ello se presentó a un concurso en el que un jurado (integrado entre otros por el cordobés Vullo) lo ubicó en tercer lugar en el orden de mérito entre cuatro aspirantes.”

El Banco nacional de Datos genéticos sigue incorporando muestras de familias que padecieron la desaparición de algún miembro, con lo que sigue latente la posibilidad de que el día menos pensado se encuentren coincidencias con las muestras que hasta ahora han dado negativas. ¿Quién o quienes podrían estar interesados en que jamás eso pudiera suceder?

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