Pisos y techos

El macrismo dejará de hablar de economía y futuro, verdaderos incendios que se generó a si mismo en los últimos tiempos ¿Quien no recuerda “el segundo semestre”? Deducen, entonces, que el eje a trabajar es la seguridad, como si fuera generada por alguna maldad intrínseca de la condición del habitante del conurbano y no consecuencia directa del incremento de la crisis social y laboral tanto como de fuerzas de seguridad infectadas por el delito que en buena medida forman parte del escuadrón delincuencial que asola a los vecinos en las barriadas.

El otro eje al que se aferrará el oficialismo es la corrupción, algo que a lo sumo les sirve para blindar su núcleo duro pero no más. La gente humilde que experimentó que su caída constante al menos se detenía en los años del kirchnerismo no realiza análisis muy profundos que digamos y corta muy ancho. Para colmo, la reactivación en torno al campo que el sistema de medios hegemónico sigue promocionando como un indicador de reactivación apenas alcanza para hacerle la cabeza a sectores urbanos que sólo conocen el interior desde las rutas cuando salen de vacaciones pero no se refleja en mejoría de las condiciones de vida ni siquiera de los argentinos que siguen viviendo en el interior.

La vieja noción de la manta corta vuelve al primer lugar: todo lo que se le saca a los de abajo repercute favorablemente en los sectores más acomodados y las dudas se centran en cuánto votos podrá obtener el oficialismo en base a la prebenda resultante de contar con el Estado, pero fundamentalmente en cuáles serán los números finales de Cristina en agosto, puesto que de no superar el 35 % que le atribuyen la mayoría de los sondeos en las PASO, hay dudas sobre cuánto podría obtener en octubre: La evocación de los 26 puntos de Menem en la primera vuelta de 2003 y su retiro del balllotage ante la evidencia de que no sumaba un solo voto más se vuelve un problema de muy difícil resolución para la ex presidenta y por ahí pasa en gran medida el mediano y largo plazo para nuestro país.

Las miradas se posan en ese 40 por ciento que no está expresado en ninguna de las dos opciones electorales más potentes. Por eso es vital mirar y operar por fuera del algoritmo.

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  1. Ejemplificar con Menem creo que es intencionalmente provocador.
    Podríamos usar al Dr. Jekyll en una elección del centro de estudiantes.

    Pero solo como reflexión y tomando el ejemplo demonizar. Nadie cree seriamente que el techo de Menem eran esos 26. Abajo los votos de López Murphy irían a Néstor?
    Menem se baja porque sabe que no llega ni remotamente al 50 y prefirió no regalarle una victoria a su adversario con el objeto de debilitar su entrada.

    Pero si CFK crece lo que podría haber crecido Menem de ese 26 inicial quizás le estamos vaticinando un 40 o más.

    Pero entiendo que es un paralelismo algo forzado.

    A diferencia de las presidenciales, los votantes aquí no cambian tanto entre PASO y nacionales (no tienen razones de apoyar al mas fuerte solo al preferido).
    Así que el techo de CFK será mucho más rígido que el que podría haber tenido Menem en las presidenciales.

    1. No compañero, es el dato que surge de todos los análisis desapasionados y te agradecería que no me atribuyas animosidad provocativa cuando lo que vengo haciendo es analizar con honestidad lo que viene sucediendo.

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