Peligrosos fuegos artificiales

Ante la evidencia de que no conseguirán los votos suficientes para expulsar a Julio de Vido de la Cámara de Diputados, el ala monigote del PRO, encabezada por el inefable Eduardo Amadeo ya está haciendo circular el rumor de que pedirán la expulsión de la ex presidenta si en las elecciones de octubre el voto popular la colocara en el senado. Pocas veces se han visto tantos disparates juntos y conviene ir por partes en el análisis: el diputado de Vido tiene una pila de causas abiertas en los estrados judiciales mas ninguna condena, se supone entonces que si el cuerpo que integra llegara a expulsarlo sin mediar una condena firme de algún juez se estaría sencillamente cometiendo un acto de suma injusticia y violatorio de las garantías constitucionales ya que se estaría obrando por prejuicios y sospechas en lugar de hacerlo sobre bases sólidamente probadas en la justicia. Entre otras cosas, esto es producto de una moda surgida en los últimos años consistente en otorgarle un valor al “juicio mediático” que de ninguna manera posee. Se ha querido arrastrar a la sociedad a que impugne a tal o cual dirigente por el solo hecho de que exista una denuncia no debidamente probada. Es el terreno de la justicia del “Me parece”, lo más cercano a la hoguera donde arden los derechos elementales de las personas en fogatas encendidas por diferencias políticas y operaciones de prensa. Tenemos que dejar de jugar a las apuestas sobre si tal o cual figura pública es culpable y saber esperar que exista una resolución de un juez porque si no entramos en el país donde desde los estudios de televisión se apaña o eyecta a dirigentes según la conveniencia de la línea editorial del medio. El mismísimo presidente Mauricio Macri accedió a la presidencia de la Nación con un proceso pendiente ¿Por qué pudo hacerlo? Sencillamente, porque estar procesado no significaba estar condenado. Así de simple son las explicaciones, a veces.

Lo de Amadeo pretendiendo impedirle el acceso al senado a Cristina ya directamente entra en la lógica del boludeo pero en ambos casos se vislumbra una matriz aborrecible cual es instalar sospechas, transformarlas en juicios, pero mucho antes de eso violar de manera brutal la voluntad popular. Se pueden tener más o menos coincidencias con Cristina Fernández de Kirchner, pero de ahí a insinuar que el senado debería expulsarla si el voto popular allí la instala es de una gravedad que no se puede dejar pasar, ni aún como bolazo electoral. Porque sabemos que el pedido de Amadeo no prosperará por ser nada más que un tiro al aire de campaña electoral, pero no ignoramos que muchos de estos “demócratas” no dudarían en cargarse a de Vido, a Cristina y a todos aquellos que, más allá de tener asuntos pendientes en la justicia, fueran ungidos representantes por el voto del pueblo en contraposición a sus deseos y escala de valores. Por algo los mismos sectores que otrora trabajaron en alianza con el poder militar hoy militan en el gobierno nacional y tienen la compulsión a dejarse arrastrar por el “algo habrán hecho” como vara para decidir quien va a la cárcel o directamente al fondo del mar.

Todo tiene que ver con todo

En otro momento habrá que hablar de la justicia y los jueces, pero ese es otro gallinero…

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  1. La evidencia de que existe un “partido judicial” es abrumadora, no solo en Argentina.

    ¿Cuál es la naturaleza y objetivo de ese partido judicial? Es sencillamente el instrumento de combinaciones oligárquicas al servicio de sus objetivos políticos.

    Por eso que haya gente que habla de “jueces buenos y malos” es, por lo menos, una credulidad muy grande.

    Fijate los curiosos argumentos que justifican los procedimientos de los jueces y fiscales que pertenecen al partido judicial.

    Cuando se le preguntó a G. Morales sobre el asunto Milagro y sus derivaciones, contestó “tiene más causas judiciales que rayas un tigre”.

    En el caso De Vido el fundamento es la cantidad de causas judiciales.

    Es decir, la promoción de una causa judicial es por sí suficiente para sacar del medio a alguien que molesta o, simplemente, para castigar por razones políticas.

    Quizá los jueces y fiscales que están procediendo así no se den cuenta que, en la historia, siempre se da vuelta la tortilla, sino pregúntenles a los milicos y patotas de la dictadura que, cuando gozaban de total impunidad creían que era para siempre.

    Cuando se dé vuelta la tortilla esos jueces y fiscales van a ser investigados, procesados y condenados junto con la gente que les dio órdenes para dictaminar y resolver cosas absurdas. Hay no pocas figuras penales que se les pueden aplicar.

    Por eso yo recomiendo a los políticos que ahora están en campaña y que tienen la suerte de no ser blancos de los procedimientos del partido judicial que no se hagan demasiado los boludos respecto a esto, porque el día de mañana les puede pasar a ellos. No se puede ser espectador de una situación así, en que miramos el accionar impune del partido judicial contra las personas que convierten en sus víctimas.

    Lula fue condenado en Brasil por un Juez relacionado a servicios, el FBI norteamericano, etc. Eso quiere decir que porque hubo sentencia y condena debe ser inhabilitado?

    Eso le puede ocurrir a De Vido y Cristina, lo que sería claramente una proscripción política vía partido judicial.

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