Para ganarle al macrismo hay que entenderlo

La peor derrota es la de quienes, en lugar de ponerse a buscar las razones profundas del comportamiento electoral de la ciudadanía, la emprenden a garrotazos con quienes lo único que intentan, desde pequeñísimos espacios de opinión, es convocar a la reflexión sobre la situación política de la provincia y la nación. Pero lo verdaderamente grave radica en la imposibilidad que algunos tienen para comprender aquellos textos que se salen de los carriles habituales, entonces pareciera que el que no repite cada dos renglones “Macri gato” o “Vidalita” ha sido conquistado por el oficialismo. La verdad es que con miradas tan obsecadas y de una intransigencia tan rallana en la estupidez se dificulta el repaso de lo actuado y la planificación de lo nuevo.

Leo y releo la nota de ayer sobre las vacaciones de Vidal en México y, la verdad, me cuesta hallar síntomas de acercamiento al oficialismo, pero ya es sabido que siempre es más fácil agarrárselas con el cartero. Es mucho más cómodo pegarle a un tipo que hace rato viene discrepando con ciertas tendencias infantilistas que ponerse a revisar seriamente el accionar del espectro opositor que reconoce como como eje al peronismo.

Es que es mucho más fácil practicar el macrismo al revés, que denominaremos omsircam que estudiar el comportamiento político de los argentinos. Es difícil asumir que, a un año de gobierno y en el marco de una crisis profunda, Macri mantenga un núcleo duro cuanti-cualitativamente superior a los votos que obtuvo en la primera vuelta, que como sabemos, son la encarnadura real de un candidato. Bien, señoras y señores: a pesar de la caída en imagen, hoy el presidente mantiene, de mínima, un 10 % más de imagen positiva que aquél tercio que lo acompañó en la primera vuelta contra Daniel Scioli. Esto nos dice varias cosas, creo…

Y ahora viene la parte donde el omsircam se brota: María Eugenia Vidal, que logró lo que para muchos era imposible, que es arrancarle la PBA al peronismo. Sí señores, consiguió algo en apariencia imposible y según todos, absolutamente todos los sondeos es la dirigente política con mejor imagen y proyección política en el país. Estos datos seguramente generarán reacciones tales como pegar un portazo y salir a la calle a gritar que todo es mentira y que Clarín, La Nación y TN y etc, etc, etc. Una seguidilla de consignas que ya todos conocemos y como tales, a esta altura de los acontecimientos, aportan poco y nada pues la sociedad argentina demostró cuando en 2008 Néstor gatilló el famoso “Que te pasa Clarín” que había comprendido de una buena vez cómo accionan los medios, cómo manipulan, etc, etc. De ahí que en 2011, con el mismo dispositivo que en 2015 y en franca debilidad, el kirchnerismo obtuvo el 54% y cuatro años después perdió, aunque ajustadamente, pero perdió (y ya sabemos que en política se pierde por un voto pero se pierde).

A pesar de lo complicado que es que marcar los inicios de una etapa política, en mi caso arrancaré por 2011, para entender luego la derrota del 2013, que fue un aviso de que en 2015 podríamos tener pésimas noticias, que lamentablemente se coroboraron en los hechos. La emergencia de Vidal es inentendible si no se advierte el cúmulo de déficits que arrastra la PBA y las pobres respuestas que dio el peronismo desde 1987 en adelante. Escuchar al pariente que te dice “Mirá, al peronismo ya lo conozco. Por eso ahora le doy una chance a esta mujer para ver qué pasa, porque a los otros, ya los conozco a todos” puede ser un buen ejercicio para la remonta analítica… Y también reconocer que un estado con más de 15 millones de habitantes, donde coexiste la mayor concentración urbana del conurbano con la rica llanura agroexportadora es algo realmente complejo para gobernar satisfactoriamente. Lo real es que los bonaerenses no nos eligieron y me niego a creer que ese comportamiento sea algo meramente pasajero.

Hasta aquí lo que para algunos será una especie de manifiesto macrista. No importa, a esta altura de mi vida y con la experiencia de 30 años en los medios, el cuero se ha curtido lo suficiente como para soportar incomprensiones y mala leche. Es parte del juego, al fin y al cabo. Lo que ratifico es la certeza, cada vez más firme, de que para ganarle al macrismo lo primero que hay que hacer en entenderlo. El peor enemigo lo tenemos entre nosotros y es esa tendencia a quedarse en el rincón calentito donde se acurrucan los convencidos. Si no somos capaces de salir de ese calorcito amigo, si no no nos animamos a levantar la frente ante las complejidades que denota nuestra sociedad, el riesgo de conquistar nuevas derrotas está más latente que nunca y no me inscribo entre los que se bancan “perder con la propia”, porque, entre otras cosas, no sé cuál es esa propia. Asumo como un gran defecto el querer ganar porque me enseñaron que siempre desde la victoria se puede mejorar y sé que para lograrla hay que ser anchos, muy anchos, contradictoramiente anchos… Por eso remarco también que hoy el peronismo, como eje articulador del espacio nacional y popular, está mostrando muy serias limitaciones para ocupar el rol histórico que le toca y lo pongo como algo central para analizar en segundo lugar, ya que en el primero está sacarse la escafandra.

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  1. ¿Pero por qué se perdió? ¿Por qué? Es fácil la respuesta, a menos que se sea “progre” (ya lo expliqué una vez como Anónimo, ahora que me acuerdo): repasando los resultados de la 3ra sección electoral de Bs. As. se ve que en las PASO 2015 el FPV obtuvo 37 %, en la Primera vuelta (prepararse para el aterrizaje de emergencia) 34 % (sí, sí, se perdieron 3 puntos) y en la Segunda vuelta … 58 %. ¡Qué tal! En el 2011 el FPV hizo 62 % en PRIMERA VUELTA. Claramente, entonces, se perdió por DEFECARSE en el electorado justicialista en los cuatro años previos a la elección. Ni la Presidenta, ni el Gobernador (candidato a Presidente), ni el Jefe de gabinete (candidato a Gobernador) movieron un dedo para apuntalar sus candidaturas. Y pagaron el pato. Como debe ser. Y como es inevitable: “En el arte de la conducción hay sólo una cosa cierta. Las empresas se juzgan por los éxitos, por sus resultados. Podríamos decir nosotros ¡qué maravillosa conducción!, pero si fracasó, ¿de qué sirve? La conducción es un arte de ejecución simple: acierta el que gana y desacierta el que pierde. Y no hay otra cosa que hacer. La suprema elocuencia de la conducción está en que si es buena, resulta y si es mala, no resulta. Y es mala porque no resulta y es buena porque resulta. Juzgamos todo empíricamente por sus resultados. Todas las demás consideraciones son inútiles.” Es así nomás, son unos inútiles.

  2. Si hablamos de “a estos ya los conocemos”,deberíamos poner en primer tèrmino a los neoliberales.Vaya si los conocemos. Sin embargo,Vidal quiere aparecer como algo “nuevo” en la Provincia,y, con todo el aparataje mediático a su favor,que oculta la desmesurada carga de endeudamiento a que está sometiendo a la Provincia (y en esto se manifiesta Heidi como una auténtica neoliberal,realizando lo mismo que Mauri en Nación y R. Larreta en CABA: acumular deuda infame e impagable a futuras generaciones),es percibida por los ojos de la gilada como “la dirigente de mejor imagen”, cuando en realidad la mujer no tiene ni idea de dónde está parada, y en esto es imagen y semejanza de su mentor nacional.Solamente con una férrea troika como la conformada por los medios,el poder político y una parte de la justicia, se puede sostener este andamiaje depredador que ni tiene la mínima entereza para llegar a conformar un verdadero gobierno, como ha quedado demostrado ayer mismo, cuando mientras delegados de trabajadores de AGR estaban negociando con funcionarios del gobierno, en la sede de la gráfica la policía y la gendarmería molían a palos a familiares y trabajadores,sin que aparezca esto en ningún medio de información salvo en los dos o tres que todavía pueden mostrar la realidad. Por eso, con respeto te digo que en este panorama,ponerse a tratar de “entender al macrismo” ,sería poco menos que una tarea de sofisticación no apta para momentos tan álgidos como este. Sería caer en esa especie de parálisis en que está,por ejemplo, sumida la CGT.

  3. Hace muchos entradas que estás girando sobre el mismo tema y creo que para entender nuestra derrota (aceptando muchos de los errores que se plantean) y su victoria, no hay más que apuntar todos los cañones hacia el mismo sector… y ese sector es el poder económico y mediatico… es muy dificil luchar contra ellos (ya se que en 2011 ganamos pero ellos tienen la ventaja del tiempo, saben que a la larga convencen…) la gran mayoría de la gente es muy haragana intelectualmente y asi como cuando va al cine va a ver la película más vista (manijeada por los medios), cuando compra zapatillas elige las de marca (manijeada por cuanta publicidad haya), cuando lee un libro se prende con los best seller, y asi podría seguir con un montón de ejemplos (lo que Heidegger llamaría una vida inautentica…), al momento de votar es muy manipulable y el más claro ejemplo es el que pone Fernando Aure en el comentario anterior, a los neoliberales no los conocen??? que alguno de los que dicen esa frase nos cuente en que les mejoró la vida Vidal este año o en 3 años cuando termine su mandato (en lo unico que se la van a mejorar es que le dejaron de tirar mierda todos los días desde los medios…) y nosotros podríamos hacerles un inventario de todos los beneficios que obtuvieron durante los gobiernos populares y de esa manera que comparen y decidan por ellos mismos…
    Con esto no quiero decir que mucha gente no esté capacitada para hacer ese ejercicio pero todo el sistema está preparado para que la gente viva de manera inautentica preocupandose por boca, river, los motochorros, bailando por un pedo y federico bal…
    Creo que no hay que darle tantas vueltas pegándonos en el lomo a nosotros mismos y buscar la forma de que la gente pueda pensar por si misma y deje de prestar su boca para que otros hablen a través de ella….
    Saludos

  4. Ganar unas elecciones es estratégico cuando ya se transita por la estrategia y hay que ganar sí o sí para mantenerse en ella. Pero habiendo el peronismo-FPV perdido el balotaje y el país la estrategia por la que se transitaba (mal, regular o bien) hasta el 9/12/15, no hay otra que reconstruir la estrategia desde el llano y, para hacer eso no queda otra que darse un liderazgo de conducción.

    Esto significa que ganar elecciones ya no es estratégico puesto que antes tiene que existir la reconstrucción de la estrategia y el liderazgo, sin lo cual las elecciones son asuntos de coyuntura en el que se ponen en juego las ambiciones individuales, etc.,pero no una estrategia.

    El problema del peronismo es que, a excepción de CFK (guste o no), no hay dirigentes con las suficientes cualidades morales e intelectuales que puedan unir esas virtudes a la idea y proyecto de un país.

    El problema de CFK es que ella es líder pero no de “conducción”, entendida esta como lo entendía el General JDP en “Conducción Política”, es decir como un arte o, en su defecto ciencia, dedicado a construir voluntades mayoritarias que marchen hacia un solo objetivo.

    Entonces, el liderazgo no es suficiente para construir esas mayorías para lo cual se necesita la capacidad de conducción.

    El riesgo que existe actualmente es que CFK, al fracasar en la conducción aunque no en el liderazgo, sea referente más o menos permanente de un tercio de la ciudadanía no pudiendo elevarse a la mayoría que se necesita.

    El peronismo, por su parte, ni siquiera cuenta con liderazgos, son solo dirigentes por aquí o por allá con mayor o menor imagen positiva, pero muy lejos de ser líderes.

    En consecuencia, al peronismo le conviene ayudar a CFK a hacer el pasaje de líder a conductora, porque carece de otras alternativas.

    El otro asunto que tienen que entender sobre todo los jóvenes del núcleo duro K, es que tanto la oposición y resistencia al gobierno como su contracara de negociación y participación no son estrategia como creen los que usan esos métodos.

    El estratega se dedica a construir potencialmente algo positivo no a combatir o suavizar lo negativo. Por eso alguien tiene que ocupar el rol del estratega porque sin eso no tenemos futuro solo una sucesión de coyunturas inconexas. Y CFK es, hasta ahora, la mejor candidata que tenemos para ocupar ese rol.

  5. Querido buscas aplaudidores, las críticas para vos son mala leche. Queres quedar bien con el poder afiliate al Gen ahí vas a comprender muy bien al macrismo.

  6. Si claro conocer al enemigo y nos invadió un cohorte de paracaidistas uzbekos… pensemos, muchachos pensemos a ver…. y nada .. resulta que a la única que se le cae una puta idea es a CFK… pero no importa… y el posteo la nada misma y ojo que nuestro pasado nos condena… lástima que los gobiernos asumen SIN beneficios de inventarios…. digo me parece y sino que renuncien

    Siguiendo con el posteo anterior yo propongo que hagamos un curso acelerado de Laclau, Mouffe con trabajos prácticos de antagonismo, agonismo, populismo, rediscutamos a Deleuze, Focualt y hasta Nietzsche y Heidegger y peinemos el territorio con el Movimiento Evita (pero con auto crítica eso sí) y hagamos circular la palabra entre “laggente” o, mejor dicho, “los vecinos”….. porque ¿quién carajo entiende los silogismo MacriGato, Heidi y to’o eso? Además son ofensivos y poco republicanos.. ¿no?

  7. Coincido con el planteo de Gerardo.
    Y con la necesidad de ganar las elecciones de este año. ¿Quienes? Pues el frente que se construya para evitar la victoria de Cambiemos. Frente en el que debemos estar todos los peronistas, incluyendo a kircheristas y no kirchneristas que consideremos que una supervivencia política de Macri a las próximas elecciones nos deja sin defensas institucionales para afrontar la verdadera receta que tiene Cambiemos y que, pese a todo el daño ya hecho, apenas ha esbozado. A ese frente hay que sumar todo lo que se pueda: radicales forjistas, izquierda nacional no peronista, independientes, votantes de buena fe de Macri desencantados. Los que quieran venir, pues como bien señala Gerardo política se hace ganando elecciones. Lo demás es declamación.
    ¿Que rol imagino para CFK en esto?. Creo que uno muy importante. Depende de ella, no solo de su voluntad, sino también de su capacidad de conducción, rubro en el que ha evidenciado déficits impropios de su condición de estadista. No veo en el horizonte nada superador ni alternativo.

    1. Pero el objetivo de un frente no es evitar que gane el otro, eso es una consecuencia del objetivo, no el objetivo.

      Sí se necesitan defensas institucionales, pero, de nuevo, el objetivo de un frente no es defenderse del ataque de otro.

      El objetivo de un frente es poder constituir mayorías sociales para llevar a la práctica un proyecto nacional. Esto es algo positivo, no meramente negativo.

      La integración a un eventual frente político y electoral no debe ser al modo de amalgama o suma de intereses y ambiciones unilaterales o sectoriales. Debe definirse el liderazgo de conducción y los objetivos del conjunto y, luego, que cada uno aporte lo suyo en función de eso.

  8. Aunque me inclino a estar de acuerdo con tu forma de ver la derrota, me parece que se puede volver una discusión bizantina.
    Si nos vamos a pelear porque algunos no quieren incluir a Espinoza, Randazzo o el Chino Navarro, estamos mal.
    Creo que todos coincidimos en que Bossio y Pichetto no solo traicionaron, además son cadáveres políticos que no sumarían nada, pero si tengo que elegir entre ellos y Macri… me abrazo a los dos !!!!
    Pero lo que no debemos hacer es abrir la puerta para que entren por derecha y al mismo tiempo expulsar gente por el lado izquierdo. Y me refiero a los “ultras” como el enojado del articulo anterior.

  9. Muchachos, el método correcto de proceder es el siguiente: se convoca una gran asamblea patriótica para deliverar, pero antes de esa asamblea, los principales referentes y dirigentes de los distintos sectores se reúnen en un recinto privado más o menos grande y se dicen y descargan de toda la rabia, agravios, enojos y cuestiones personales que estuvieron acumulando durante años. Una vez que se descargan de toda la basura que llevan adentro se van todos a fijar la agenda para la asamblea. Lo primero que se hace es definir en primerísimo lugar los objetivos del conjunto con miras a volver al camino del proyecto nacional. Las cuestiones sectoriales se dejan para el último lugar y se discuten brevemente (10 o 15 minutos) una vez que se haya definido el liderazgo y los objetivos.

    Esto es de estricta lógica porque las cuestiones sectoriales dependen de las cuestiones del conjunto y no al revés.

  10. OTI: ¿Quién dijo que el objetivo de un frente no es evitar que gane otro? Puede o no serlo, dependiendo ello de cuestiones coyunturales, tácticas y/o estratégicas.
    Me imagino que si para armar un frente contra la Alemania nazi, primero EEUU, la URSS y Gran Bretaña se hubieran tenido que poner de acuerdo respecto de que opinaban respecto a capitalismo, imperialismo, colonialismo y otros trascendentes ítems, y hacer un programa común para después de la victoria, hoy la cruz gamada flamearía sobre el planeta.

    1. Si solo hacemos un Frente para ganar las elecciones de este año, es decir aplazando la cuestión de los objetivos y el liderazgo, aunque lo logremos, olvidémonos de ganar en 2019, porque no se sostendría, se disolvería apenas después de las elecciones de este año.

      No nos olvidemos de que se trata de retornar al país a la estrategia que tenía hasta el 9/12/15, lo cual es imprescindible para reparar los daños que deje el gobierno actual y, a su vez, haciéndola más profunda que antes.

      Sin duda debe haber un voto castigo al gobierno, pero eso no es suficiente para darle una perspectiva de futuro a ese voto.

      Lo ideal sería que el ciudadano, queriendo castigar con su voto al gobierno, además, sienta conciente o inconcientemente, que en 2 años más vamos a tener un gobierno y un Estado nacional y popular, que va a ser no solo mejor que el que va a castigar este año sino que, también, va a ser mejor que el último gobierno de CFK.

      Por otro lado, ya tuvimos antecedentes de alianzas electorales “exitosas” como la UCR-Frepaso que se definían incesantemente en oposición al menemismo y cuyo programa de máxima era una suerte de “convertibilidad sin corrupción”.

      Uno puede tener éxito electoral y fracaso político. Por eso no se puede disociar lo electoral de la política.

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