“O cambia o se va”

Se viene escuchando cada vez más esta amenaza que no es para nada gratuita y preanuncia un muy fuerte embate contra el gobierno nacional si los resultados de las legislativas de octubre no fueran muy distintos a los de las PASO. De nada serviría recordar que Cristina fue elegida por cuatro años, seguramente llegarán comentarios del tipo “fue elegida pero no para hacer lo que hizo” y demás razonamientos que reconocen una matriz común en la demonización de que es objeto el gobierno y que determina que todo lo que haga será rechazado. Como dice el chiste, si Cristina viene de Uruguay caminando por encima del Río de la Plata, lo primero que se dirá es “No sabe nadar”.

Y ahora, aunque el FPV sea ratificado en las elecciones como la primera minoría, están dispuestos a ordenarle que cambie, lo que traducido significa hacer lo que el espectro opositor quiere que haga ¿Porqué? “Porque el 70 % restante le dijo no”, dirán en una peculiar lectura de los resultados propios de Argentina: país donde no hay derecha, donde por ende ya no se puede transitar en el “centro” político porque se amontonan las expresiones y corrientes que huyen despavoridas de “ser de derecha”.

¡Cómo no va a ocurrir entonces que si somos una patria sin derecha, las elecciones las ganen todos los que por separado las perdieron!

Si hasta se escucha a connotados dirigentes opositores especular hasta con cambios en la presidencia de la cámara baja “si la oposición gana las elecciones”

Ya Rosendo Fraga le sugirió a la presidenta cambiar a las pocas horas del fallecimiento de su esposo, bah, le dijo “usted ahora tiene que hacer lo que queremos nosotros”. En aquella columna, publicada a las 12:16 del miércoles 27 de octubre de 2010 le decía cosas como éstas:

“Tiene la oportunidad de modificar, rectificar, corregir, cambiar una serie de aspectos, estilos, orientaciones y políticas impuestas por su marido, que llevaron a una situación inédita, que un gobierno con la economía creciendo al 9% tenga la aprobación de sólo uno cada tres.

Ella ahora puede adoptar algunas decisiones que se reclaman, como tomar distancia de Hugo Moyano y terminar con su influencia. Quizás será lo primero que el mundo político mirará para saber si esta dispuesta a cambiar.”

Es que el establishment no perdona: si sacás el 55 % estás al borde de transformarte en un dictador que, además, gana porque le da a los pobres “casa, comida, escuela, ropa y hospital”. Si sacás el 30 es porque la suma del 25 de uno, el 15 de otro, el 8, el 7, y el 5, el 3 y los 6 que sacaron 2 no te quieren, aunque tampoco el que sacó el 2 quiere al que sumó el 25 y así sucesivamente. No importa, se decreta con fuerza de ley que el gobierno debe cambiar y si no irse o soportar las consecuencias del relevo traumático.

Los mismos que después hablan de tolerancia, de convivencia pacífica, los mismos que le achacan al kirchnerismo el “haber dividido a los argentinos” son los que no están dispuestos a tolerar que un gobierno legítimamente constituido tenga el tupé de ejecutar las políticas que cree más convenientes para el país.

Debemos estar atentos, porque Cristina no va a cambiar…

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