Ni una cosa ni la otra

Hay un supuesto muy extendido entre los “amigos” de este muro y consiste en que si planteás dudas con La Cámpora, o pensás por ejemplo que Cristina no tiene que candidatearse automáticamente suponen que estás coqueteando con el Massismo. Son los Piñón fijo K (PFK), muchachada que, por supuesto, desde sus más puras y honestas convicciones analizan la interna del movimiento Nacional y Popular a través de una viga, buscando permanentemente que todos los análisis ratifiquen sus tesis originales. Este muro tiene muchas visitas de ese sector porque tiene muchos “amigos” que provienen de la época en donde “El candidato es el Proyecto”, “La patria es el otro” y un sinfín de consignas propias de los tiempos en que parecía que todo pasaba por Cristina y sus muchachos amontonados en los patios de Casa Rosada. Creíamos muchos, y me incluyo, que eso representaba las ansias de la mayoría de las clases populares y así fueron transcurriendo los días hasta que ¡Plop! Macri sacó más votos y muchos amigos se pusieron a esperar el fracaso de Cambiemos que, lamento decirlo, a 500 días no parece estar a la vuelta de la esquina.
La verdad es que si juntó más votos fue por algo ¿no? Taannn bien no habrán estado las cosas para que incluso Cambiemos ganara distritos populosos como Tres de Febrero o Quilmes, donde hay una militancia de aquellas ¿Qué nos pasó? ¿Por qué sucedieron estos hechos? ¿Porque el pueblo es boludo? Pero lo peor es presentir (al menos yo lo presiento) que muchos de los que votaron a Macri y están a las puteadas muy probablemente lo vuelvan a votar ¿Acaso podemos creer que la sociedad cambia de voto como de ropa interior? ¿O acaso pensamos que el 54 % que votó por CFK en 2011 estaba plenamente convencido que éramos lo mejor para el país? Propondría que evaluemos si en una de esas la ausencia de una alternativa opositora fuerte no posibilitó mucho las cosas en aquél momento, hasta que luego, cuando Mauricio estimó que las condiciones estaban dadas, se presentó y ahí lo tenemos, jugando con Antonia en los jardines de Olivos.
De ahí que propongo revisar muchos supuestos. En lo personal me llevó un año y monedas reordenar mi cabeza y llegar a ciertas conclusiones que no sé si son óptimas pero me expresan. Me costó meses llegar a la conclusión de que por más que a muchos les parezca un retroceso hoy se impone más que nunca cortar muy ancho, y a partir de ahí ver cómo se logra ir afinando la feta. Cortar ancho implica necesariamente pensar en construir herramientas políticas de mayorías y es sabido que la convivencia dentro de la mayoría exige privilegiar ciertos denominadores comunes que posibiliten avanzar a la victoria. Luego comienzan nuevamente las disputas y la agudización de las contradicciones al interior del bloque dominante (si es que llega a ganar, obvio). Creo que hay ciclos inexorables y que así como hubo uno “progresista”, ahora viene otro reaccionario. Pero como no me entrego, sigo sosteniendo que si desde la política logramos sintonizar con la sociedad, tenemos alguna chance de parar al macrismo ahora, en su etapa inicial, porque luego, cuando el bloque de poder termine de consolidarse (no lo está aún) ya será imposible, y digo imposible en la realidad concreta no en las especulaciones nuestras.
Te lo dejo para que lo pienses

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  1. El colectivo tiene que ser grande, muy grande, no importa quien esté adentro sino quien lo maneja

  2. Comencé a leer el post con bastante expectativa, y a medida que avanzaba en la lectura, me pregunto si se trataba de una receta de cocina. Hablás de cortar una feta bien ancha para después ir afinando la feta, dorar un poco, salpimentar, etc. Y la aneda?

  3. Gerardo,

    Coincido en que hay que ir a la unidad y dejar de lado algunas diferencias, egos y purismos. Así como en 2015 afirmaba que había que votar a Scioli a como diera lugar y que éste tenía que ganar en primera vuelta y muchos que se consideraban K de paladar negro decían que no, que Scioli no era su candidato. Ahora sabemos quién estaba equivocado en sus apreciaciones y ahora digo que hay que ganar las legislativas.
    No tengo definido aún si Cristina debe presentarse o no. Tampoco veo otros candidatos en la PBA que puedan asegurar la victoria.
    En estas elecciones Cambiemos va a tratar de plesbicitar al kirchnerimo, agitando el fantasma de las mafias y la corrupción para que no se hable de su gestión. Si gana va a decir que el publo convalidó su gestión y van a ir por más ajuste.
    Ahora bien, Macri no ganó en primera vuelta, en la PBA ganó Scioli, en el ballotage no ganó por un 70/30 ni por un 60/40, fue un 51/49. El 49 que votó a Scioli no va a votar a Cambiemos ya que está peor que en el 2015. Del 51 restante, Cambiemos ya ha perdido un montón de adherentes, que no les importa si vuelve Cristina (ojo algunos ya lo están pidiendo) sino que quieren recuperar lo que tenían en 2015 y que al haber perdido gran parte de esos beneficios, ahora valoran. No me parece que el triunfo esté tan lejos ni que Cambiemos esté tan fuerte. Tiene un núcleo duro, anti-K pero antiperonista por sobre todas las cosas que podrá darle su apoyo otra vez.
    No olvidemos que son legislativas y que a pesar del 54% de Cristina en 2011, en 2013 se perdió contra Massa en la PBA y en otros distritos importantes. También se perdió en 2009 contra De Narváez con Néstor como candidato.
    En la legislativas la gente suele usar el voto castigo más que en las presidenciales.
    Gachi

  4. Caíto: Me hiciste caer en la cuenta que una buena política tiene mucho que ver con una buena política ¡Gracias!
    Gerardo, hay algo en tu respuesta que no logro entender. Igual, gracias!

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