Manipulación no es periodismo

A propósito de la nota publicada en Clarín por Gonzalo Abascal sobre El polaquito (Los extractos del texto de Abascal en negritas)

El primer paso ineludible es descartar por falsa la versión de que El Polaquito fue secuestrado y obligado a decir lo que dijo en su charla con el periodista de PPT. Es una mentira armada desde la bronca de una interna política y una disputa personal, y así quedará demostrado en la Justicia, según se estima.

En estos casos la toma de posición se hace en base a determinados antecedentes de los actores: Son conocidos los trucos en los que incurre Jorge Lanata para armar sus producciones televisivas. También conocimos el testimonio de su madre, una trabajadora que sin poner en duda que el niño tiene problemas, desmiente rotundamente lo que el informe televisivo quiso instalar.

Entonces, ¿nos indigna que se haya entrevistado y mostrado en televisión a un menor en situación de vulnerabilidad?

No indigna que se lo muestre, indigna que se arme un montaje con un niño que no tiene posibilidades de defenderse.

Testimonios crudos con rostros pixelados, la mayoría de las veces sostenidos en la idea de mostrar el submundo de la delincuencia y la droga, invisible para la mayoría

Precisamente es esta práctica la objetable. Aplaudo que se muestre una problemática social profundísima, lo que no comparto es hacer un uso con fines políticos e ideológicos específicos.

¿Discutimos entonces géneros periodísticos? Interesante sí, pero tal vez no lo más relevante.

No es una discusión de géneros periodísticos, salvo que la manipulación pueda ser entendida como periodismo

Debatimos, acaso, sobre la evidente insuficiencia en la tarea de los movimientos sociales? El dirigente Juan Grabois lo admitió en su enfrentamiento verbal con Jorge Lanata. Trabajan duro, pero muchas veces no alcanza.

Grabois es honesto pero antes que eso es inteligente, por eso reconoce que los esfuerzos que realiza él y el resto de los movimientos sociales no alcanzan a dar respuesta a una problemática muy grave y profunda. Hace bien, además, en reconocer que no alcanza. Los que hacen mal son los que intentan criminalizar la situación de pibes como el polaquito

¿está prohibido replantearse algunos de los mecanismos de su tarea? ¿Uno se convierte en un insensible absoluto, en un desalmado, en un enemigo de los desprotegidos si reclama que hay cosas para revisar?

Que se sepa, en ningún momento el periodismo de Lanata se preocupa por las causas del problema sino que se interesa con sólo con hacer un show televisivo de un drama de millones de argentinos sumergidos en la miseria. El problema, además, no es convertirse en un insensible sino en un mercader

¿O nuestro auténtico enojo es por la ineficacia del Estado en contener a un chico de 11 años que necesita ayuda?

Que el estado viene fracasando en esto es un dato insoslayable y quizá esto sea lo único positivo de la nota de Lanata. Somos muchos quienes venimos denunciando esta carencia: los planes sociales no son otra cosa que el testimonio de ese fracaso.

No está mal recordar que la nota periodística que derivó en el testimonio de El Polaquito tenía que ver con el robo a un Jardín de Infantes en Villa Caraza. Un jardín que representa el intento del Estado de intervenir en una zona ganada por la marginalidad, el narco y la delincuencia. Esa escuela saqueada es una derrota, y El Polaquito en la puerta, lejos de cualquier institución que pueda contenerlo, también.

“Y el Polaquito en la puerta” ¿Qué se quiere decir? ¿Acaso no se está dando a entender que el pibe pudo haber tenido participación en el asalto? En realidad, que haya participado o no es lo de menos porque el problema es muy anterior

¿Hablamos lo suficiente de eso? ¿Somos capaces de mirar con honestidad y crudeza la ineficacia de este Estado -no del Estado- para mejorar las condiciones de vida de la gente?
¿O en realidad nada de esto nos importa, y sólo nos tranquilizamos recurriendo a nuestra clásica indignación de sofá?

Hay una televisión que trabaja para la “indignación de sofá”. Precisamente esto es lo que se objeta del periodismo de Lanata

¿no será que El Polaquito es apenas el instrumento que muchos esperaban con ansias para pegarle a Lanata por ser un crítico feroz de un gobierno que pretendió adueñarse de la moral?

No se le pega a Lanata por ser crítico del gobierno anterior. Se lo critica por su práctica sensacionalista que no busca aportar soluciones sino lucrar con estas situaciones.

La reacción parece apuntar más al periodista que a defender al menor. Muchos de los impugnadores son los mismos que impedían hablar de la pobreza por ser estigmatizante.

Muchos de los impugnadores trabajan en los barrios y lo dan todo para ayudar a paliar la situación de desesperación de miles de argentinos que son quienes pagan las consecuencias de los errores gubernamentales y sus falencias.

Una cosa es segura. El drama profundo de El Polaquito ocurrió mucho antes de aparecer unos minutos en televisión.

En esto coincidimos plenamente. Discutamos los caminos a seguir pero sin buscar réditos de ningún tipo, sólo privilegiando el compromiso con hallar una salida a este drama que no para de crecer.

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