Macri y Vidal de campaña

Ayer fue un día Recontra PRO. Luego de atravesar las dos semanas más complicadas desde su asunción, el presidente pareció recuperar el centro del ring y lo hizo de manera belicosa, buscando en todo momento la confrontación cara a cara con Cristina Fernández de Kirchner, a quien sin nombrar dirigió toda su furia. En un escenario político absolutamente coucheado, Cada gesto y cada palabra presidencial tuvo el claro objetivo de plantear un terreno de disputa electoral, donde irá a fondo explotando los costados débiles de la gestión anterior y magnificando fantasiosamente otros, como lo mandan los libros de la acción política, en definitiva. Macri sabe que hay un sector del electorado que luego de votar por él está muy desilusionado pero que al mismo tiempo no quiere saber nada con cualquier retorno a tiempos de “la jefa”, por eso golpea y golpea en lugares a los que el discurso politizado no suele llegar o lo hace de manera tenue. Es como que el presidente decidió jugar todo su prestigio en las legislativas de este año pues su resultado condiciona de manera incuestionable el camino a la reelección de 2019.

Mientras tanto, por la tarde en la legislatura de La Plata, se pudo asistir a un discurso muy bien elaborado que no hizo más que ratificar la potencia política de María Eugenia Vidal, quien jugó sus cartas más fuertes en el terreno de la docencia donde buscó poner a la dirigencia gremial a un costado y así entablar un diálogo con los docentes bonaerenses planteando que ella tiene muy claro que los salarios deben ser más altos y que ni bien las cuentas lo posibiliten los incrementará. Vidal, tan coucheada como Macri, sabe que si hubo un sector que la votó en masa fue, precisamente, el docente y apuesta a que la semana entrante, la presencia de guardapolvos blancos en las escuelas sea significativa más allá del paro. Seguramente habrá lugares con una fuerte adhesión a la medida de fuerza y otros donde se notará menos. Ahí, en esa foto y en la potencia comunicacional del dispositivo de medios afín se juega buena parte de la pulseada política del año y eso determinará los sucesos por venir en la provincia y más allá también. Pero Vidal se mostró, además, como una política sólida, con elementos que si bien para muchos “politizados” pueden ser menores, no lo son para el conjunto de los habitantes de esta provincia inmensa. Recordó su recorrida por los 135 municipios en un año, algo para nada desdeñable que quienes venimos de pueblos chicos sabemos de su importancia más en lo político que en lo estructural y apabulló con datos difíciles de ratificar o cuestionar sobre obras en ejecución y a ejecutarse a lo largo y ancho del territorio mientras, al contrario que Macri, en algunos casos habló de “aumentos de partidas” para programas preexistentes, todo un dato que el buen analista debe recoger.

En definitiva, este 1 de marzo será recordado como el día en que Mauricio Macri se paró en la mitad del cuadrilátero convocando a la oposición kirchnerista a “un palo por palo” y la fecha en que María Eugenia Vidal se mostró dialoguista y moderada. El escenario parece montarse, entonces, con un presidente arriesgando su prestigio a todo o nada en un cara a cara con los sectores más dogmáticos de quienes siguen a Cristina Fernández y con una gobernadora dispuesta a trabajar su figura más dialoguista. El objetivo electoral indisimulable es el padrón de la PBA y tras él irán por las dos vías: la áspera de Mauricio y la moderada de María Eugenia. Todo un accionar fríamente estudiado, que habrá que ver cómo se plasma en el territorio, finalmente.

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  1. La invito a la gobernadora a recorrer el conurbano y ver como los pibes pasan hambre y las obras brillan por su ausencia. Pero como bien dijo el compañero Paco Durañona “la elección se decide en el interior de la provincia”.
    Abrazo.

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