Le memoria y el bolero no se manchan

María Martha Serra Lima tuvo una gran ventaja y fue que en un país con escasa tradición bolerística, ocupó un espacio virtualmente desierto y lo hizo con gran apoyo del sistema de medios de la última dictadura militar. Nunca fue, ni mucho menos, una cantante fuera de serie pero sí tuvo mucha habilidad para lucrar en un terreno donde no encontró figuras con las cuales compararse. Las grandes estrellas del bolero fueron antillanas y mexicanas. Llegaron a nuestras pampas como un rebote de lo que sucedía en el caribe y México. Por eso resulta imposible comparar a Serra Lima con la inmensa Elena Burke u Omara Portuondo. Mucho menos con la expresividad arrolladora de Olga Guillot y ni hablar de La Lupe…

Más que imposible es ocioso.

El punto es que esta mujer, profundamente reaccionaria, evoca su tiempo de gloria, que fue la última dictadura, pues hoy ya ni siquiera público le queda, entonces la nostalgia en Serra Lima equipara su éxito de antaño a los Falcon verdes.

Uno de los ejercicios pendientes que tenemos muchos argentinos es dejar de entrar en estas trampas que nos planta a cada rato el sistema de medios: a María Marta Serra Lima hay que quitarle el logo de “gran cantante”, del que aún hoy lucra sin parar. El resto viene solo, como el olvido.

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  1. De alguna forma, los artistas que expresan sus ideas reaccionarias terminan quedándose sin público, le pasó a Nicolás Repetto y le está pasando a Alfredo Casero.
    Es por eso que los políticos de derecha aprendieron a mentir convincentemente, al menos para aquellos que quieren creerse esas mentiras.
    La Serra Lima es una cantante mediocre y solo pudo lograr algo de exito gracias a la sequia de interpretes que tenemos por estos pagos.

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