La hora de la política

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Varios factores inciden en la trama de enredos en que anduvo metido el FPV en los últimos 15 días como consecuencia del tratamiento del proyecto de reforma del Código Civil: en apariencia se estaría verificando la existencia de una interna no debidamente saldada en torno al reacomodamiento interno que suponen los cambios en el gabinete y cómo pararse frente al Papa, que opera y mucho más de lo que se sospecha. Viendo la reacción destemplada de Juliana Di Tullio en la semana anterior y las declaraciones del senador Pichetto al momento de la votación, es fácil deducir que el kirchnerismo no tiene una sola posición ante Bergoglio, pero también que algo está sucediendo en la tropa, como que empieza a haber más debate y esto sería un síntoma de que eso que caracterizamos como “fin de la etapa religiosa” se está empezando a verificar. No se puede escindir esta suma de cortocircuitos que se expresaron nada menos que en los presidentes de las dos bancadas oficialistas del fin de la etapa donde se ejecutaba a pie juntillas lo que bajaba de Casa Rosada.

Tenemos entonces un panorama interno donde el FPV está procesando la llegada de Capitanich a la jefatura de gabinete, las presiones de Roma y el fin de la etapa donde se acataba a libro cerrado lo que ordenaba Cristina. Evidentemente, al oficialismo le llevará un tiempo acomodar todos estos melones. Por el momento optó por tirar la pelota a diputados, ganando un tiempo para el reacomodamiento interno y viendo cómo se mueven las distintas expresiones opositoras a la hora de acordar las reformas, algo que está por verse dada su recurrente tendencia a correr el arco. De movida se observa que el radicalismo, que tanto cacarea, no encontró mejor coartada que el recurso obsoleto de retirarse del recinto a la hora de votar en la madrugada del jueves, algo que no es más que la demostración de que ellos tampoco estaban en condiciones de garantizar una postura única en la votación.

Si el FPV logra consensuar reformas con una parte significativa de la oposición en diputados, es indudable que cuando el proyecto vuelva al senado fortalecido por esos acuerdos, se mejorará lo votado.

El congreso es el ámbito para el debate y la búsqueda de acuerdos. Más que nunca, es la política la que tiene la última palabra.

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  1. Ojalá Diputados vuelva al proyecto original de Lorenzetti & cía., que tenía sus defectos pero era más coherente y progresista que lo que aprobaron en el Senado.
    Saludos.

  2. mis primeras escaramuzas ser laico en col confesional, hasta policía y no entiendo q hasta liberales y centro izq e izq mantienen complacientes con antisiencia retrógrada. Estado laico urgente, crucifijos fuera juzgados, separar Est de cultos urgente.

  3. Apoyo la separacion de la iglesia y del estado.Terminenemos con el oscurantismo de La Edad media,estamos viviendo en el siglo veintiuno.Somos gente inteligente.No popdemos sostener ideas retrogradas.

  4. Yo apoyo la separacion de la iglesia y del estado, como asi tambien la separacion de pejotismo (es=n todas sus variantes) del estado.

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