Instrucciones para no pisar el palito

El macri/clarinismo está instalando la noción de que el kirchnerismo es la fuerza oculta que tras bambalinas mueve los hilos para bajarlo al presidente de un hondazo. No deja de ser curioso que la misma fuerza que acuñó el término “destituyente” para denunciar las movidas desestabilizadoras del campo, en el amanecer del gobierno de Cristina, por esas vueltas de la historia ahora aparezca -siempre según el relato macrista- asumiendo posiciones similares a las que enfrentó desde Casa Rosada. Hay que darle la razón desde ya a quienes dicen que kirchnerismo y macrismo son dos caras de una misma moneda ¿Acaso no se parecen en demasía los “ruidazos” a los “cacerolazos” macristas? Las fotos muestran al mismo sector social tanto cuatro años atrás como ayer con la única diferencia de que la cobertura mediática hegemónica ahora ignora la protesta. Han cambiado los roles y ese vecino K del 6to “A” que refunfuñaba al ver bajar del ascensor al del “B” cacerola en mano, es el que ahora regresa del “Ruidazo” ante la mirada crítica del vecino que lo chusmea desde el balcón.

El macrismo necesitó poco tiempo para dejar de plantear que el kirchnerismo era una banda nostálgica/delincuencial en retirada y colocarlo nuevamente en el centro de la escena porque entiende que es ese tipo de confrontación, ese eje, el que lo favorece al mostrar una contradicción tramposa y hábilmente planeada entre el futuro y el pasado donde el macrismo es, por supuesto, el futuro y el kirchnerimo, o más específicamente el “cristinismo”, ese pasado al que no se quiere regresar. Durán Barba los ha convencido que es de esa fricción futuro/pasado de donde saldrá la victoria parlamentaria de Cambiemos ya que la sociedad argentina, como todas, no quiere volver al pasado, no quiere ir para atrás puesto que cada vez que suben ring futuro y pasado gana el primero. De ahí que lo políticamente inteligente para el campo nacional y popular sea romper esa trampa y la mejor forma de hacerlo es trayendo a la mesa de discusión al gran ausente de la estrategia duranbarbista que es nada más y nada menos que el presente, y ahí se hace trizas la contradicción falsamente expuesta.

En realidad, a casi año y medio de gestión el macrismo pierde credibilidad a borbotones pero no deja de vociferar que la culpa de todo la tiene el pasado siendo que la mayor responsabilidad de este presente, donde caen todas las variables de bienestar, recae sobre la orientación política y económica de su gobierno, con un agravante nada despreciable y es que ese colchón que mucha gente logró armar durante los gobiernos del kirchnerismo se fue consumiendo y ha sido liquidado en el verano que acaba de transcurrir. Quienes lograron hacerse de unos dólares o financiar vuelos en cuotas sienten que para el próximo verano tienen más posibilidades de disfrutar la calma de la ciudad en enero que el estrés del veraneo.

Ni siquiera el recurso de acusar a la oposición parlamentaria de poner palos en las ruedas le queda al macrismo. El peronismo lo acompañó en todas las leyes que pretendió aprobar, algo que no habría que dejar de remarcar ante ciertas prédicas sobre el escaso compromiso democrático del PJ (Después discutimos si estamos a favor o en contra de la actitud de los senadores peronistas)

No hay que buscar en el kirchnerismo al gran oponente que frena la gestión de Cambiemos sino en las entrañas del plan de gobierno de Macri, que genera un empobrecimiento creciente en vastos sectores que trascienden largamente a la muchachada nucleada en torno al Instituto Patria. Consecuentemente, la construcción de la alternativa política superadora debe darse en espejo a esta situación económica y social, recordando aquella máxima según la cual “sin el peronismo es imposible pero con el peronismo solo no alcanza”. Si logramos atenuar ciertos enconos y enfocar con más precisión al verdadero enemigo habremos dado un paso adelante de gran importancia histórica, entre otras cosas porque nos habremos demostrado que fuimos lo suficientemente inteligentes políticamente como para no caer en una serie de celadas, o dicho más fácil, de no pisar el palito.

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  1. Comparar los ruidazos con los cacerolazos implica no haber participado ni de unos ni de otros. Los que caceroleaban lo hacían por muchos motivos, pero lo central era que no podían comprar todos los dólares que querían, recuerden las fotos en Recoleta y Belgrano, barrios cacerolos si los hay. Los ruidazos nacen a partir del brutal tarizafo, desde las organizaciones barriales, clubes, organizaciones de vecinos. Los cacerolos eran manipulados por los mismos que hoy integran los ejércitos de trolls de Peña, y no había más que ver las caras de los participantes-recuerdo la señora con la criada en Plaza de Mayo, haciendo sonar la frapera de plata. En Parque Chacabuco, anoche, vi otras caras, escuché otras consignas, ni asomo de caceroleros. Además, mi vecino del 7º también bajaba para sumarse a la protesta. Saludos.

    1. No los comparo, simplemente digo que es la misma clase media porteña la que nutrió a ambos, aunque, debo admitirlo, desde casa a los cacerolazos los oía y ayer, ayer no escuché nada

  2. Es que los belgranenses pataleaban lindo por no poder comprar todos los verdes y viajar a gusto. Con las tarifas son más tolerantes, es más, sienten que está bien , que antes eran ridículas, y el que no pueda pagar, que no consuma. No es la misma clase media, Gerardo. Saludos.

    1. Seguí creyendo que los pataleos eran sólo por no poder comprar dólares, algo falso de todas maneras. Pero seguí creyendo eso, si te hace feliz, allá vos. Eso sí, si no te sacás las anteojeras vas a seguir creyendo que antes salían sólo las ricachonas y ayer lo hicieron las masas irredentas. Pero bueno, en algo siempre hay que creer…

  3. Dije que los cacerolos salían por diversos motivos, pero el tema dólar era muy sentido, visceralmente, por esa clase media, belgranense, no ricachona toda, pero sí muy gorila, toda. No tengo anteojeras, por ahí, pienso distinto, no descalifiques. Ah, y soy felíz por un montón de cosas además de las que me convocan a escribir hoy en tu blog. Saludos. Carlos.

  4. Simplismo total por parte de Carlos decir que caceroleaban por no poder comprar dólares. No ayuda a entender ni comprender lo que pasa, y hace mal hacia adentro de nuestro movimiento.

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