Gillespie en Cuba

En 1989 el trompetista Dizzy Gillespie realizó una visita a Cuba que pasó a la historia por varias razones, la más importante, sin dudas, es que definitivamente el mundo puso a la música de la isla en el lugar que se merecía porque si algo había caracterizado hasta ese momento al vínculo del jazz con lo latino era cierta displicencia y hasta ciertos olvidos en cuanto a los orígenes de la mayoría de los ritmos latinos que desde los cuarenta en adelante habían comenzado a sonar básicamente en Nueva York. La visita de un pope como Dizzy a Cuba puso las cosas, el genio emitió un mensaje claro: “todo viene de acá”… En el documental nombra a Mario Bauzá, quien le presentó nada menos que a Chano Pozo y se lo ve escuchando, aprendiendo y por sobre todo gozando.

Otro fruto importante fue que se sorprendió al ver y escuchar a verdaderos “deformes” como el pianista Gonzalo Rubalcaba y el trompetista Arturo Sandoval. A este último lo sorprendería luego al solicitarle le enseñara algunas cuestiones teóricas de la trompeta (Arturito no sale aún de su asombro)

Esta visita también marcó la coronación de la autocrítica de la revolución en torno al jazz puesto que esa palabra había llegado a estar prohibida en los primeros años al ser considerada una música imperialista. Esto lo cuenta el músico cubano residente en la isla Leonardo Acosta en su libro “Raíces del jazz latino“. Hubo dos grandes equívocos: eliminar los derechos de autor y prohibir todo lo que sonara a jazz, por eso hay gran cantidad de obras que se grabaron en Estados Unidos durante el auge de la Salsa que no consignan su autoría y en la propia Cuba hubo agrupaciones como la Orquesta Cubana de Música Moderna que era en rigor una banda de jazz y hacía jazz, pero sin explicitarlo (De ahí saldría la columna vertebral de Irakere, nada menos, con Chucho Valdés y Paquito D’Rivera a la cabeza). Ya en los setentas se empezó a visualizar este error conceptual y se lo fue corrigiendo, por eso el gesto de Fidel recibiendo a una figura mundial y por cierto muy apegada a los intereses permanentes de EEUU fue un gesto de gran significación.

El documental muestra la visita de Dizzy en todo su esplendor y es de consumo obligatorio para todos los interesados en el vínculo entre la música cubana y el jazz norteamericano.

Luego de este viaje, Gillespie señaló alguna vez que sin dudas el futuro del jazz pasaba por su vinculación con Cuba y no se equivocó. Cuba, como también otras regiones de América latina como por caso Perú, el eje Colombia/Venezuela y el Río de la Plata son nutrientes que están llamadas a ensanchar el universo del jazz, entendido no como cultura norteamericana sino como un lenguaje y una forma libre de pararse ante la música.

No se equivocó el maestro…

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  1. Es una cagada vivir en regímenes donde cada tanto se prohiba la distribución de determinados géneros musicales, o elecciones sexuales, o libros, o ideas.

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