Extraños llamando a la puerta

En Extraños llamando a la puerta, de Zygmunt Bauman, se puede leer este párrafo:

“De personas que buscan refugiarse de la brutalidad de las guerras y los despotismos, o del salvajismo de una existencia hambrienta y sin futuro, llamando a las puertas de otras personas, ha habido desde los tiempos modernos. Para quienes vivimos tras esas puertas, esos refugiados han sido -entonces como ahora- unos extraños. Los extraños tienden a causar inquietud precisamente por el hecho mismo de ser extraños, es decir, aterradoramente impredecibles, a diferencia de las personas con las que interactuamos a diario y de quienes creemos saber qué esperar; pensamos entonces que la afluencia masiva de tales extraños tal vez haya destruido cosas que nos son muy preciadas, y que esos recién llegados tienen toda la intención de mutilar o erradicar nuestro estilo de vida, ese que nos resulta tan consoladoramente familiar.
Nosotros tendemos a dividir a esas personas con las que estamos acostumbrados a convivir en nuestros vecindarios, en las calles de nuestras ciudades o en nuestros lugares de trabajo, entre amigas y enemigas, entre bienvenidas o meramente toleradas. Pero sea cual sea la categoría a la que las consignemos. sabemos bien cómo comportarnos con ellas y cómo proceder con nuestras interacciones. De los extraños, sin embargo conocemos demasiado poco como para sentirnos capaces de interpretar apropiadamente sus tácticas y concebir nuestras propias respuestas adecuadas: es decir, para adivinar cuáles podrían ser sus intenciones y qué harán a continuación. Y el desconocimiento de cómo continuar, de cómo tratar una situación que no hemos creado y que no tenemos bajo control, es causa fundamental de grandes ansiedades y miedos.”

Bauman se centra en la problemática de una Europa que no para de recibir contingentes de desesperados que se han transformado en una amenaza cierta. Me pregunto ¿No estaremos en los albores de una tendencia mundial donde los desesperados, hartos de la miseria y de ver cómo unos pocos concentran tanto de los que a ellos les falta, se lancen sobre barrios privados en busca de algo de justicia? Me pregunto ¿Acaso los countries en países como Argentina no son, antes que nada, una estrategia defensiva de los ganadores del modelo de exclusión?

El problema global, pero también local, potencialmente más acuciante del presente es la exclusión y el agotamiento de los libretos neoliberales para seguir manejando el sentido común de la sociedad. Cuando los marginados terminen de tomar conciencia de cuáles son las causas de su drama, o al menos empiecen a visualizar que el oropel de pocos les vendría muy bien a ellos, creo que ahí se desatará un infierno social irrespirable. No creo que alcance con la Televisión para seguir adormeciendo a las masas. Experiencias políticas concretas de nuestro país nos enseñan que hoy, mucha gente que antes salía a cortar rutas, ahora quiere recuperar el trabajo porque comprendió la diferencia entre el corte y la estabilidad laboral…

Zygmunt Bauman viene anticipándonos hace rato lo que nos espera…

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  1. Veo que tu milenarismo esta fuerte y saludable Gerardo.
    Una inspeccion de la historia del mundo podria ayudate a ser razonable.

  2. ¿Los barrios privados son una estrategia defensiva de los ganadores? SI, sin duda.
    Pero no creo que estén dadas las condiciones para un levantamiento de los oprimidos y hay dirigentes disfrazados de sociales que se encargan de hacer pequeñas descargas de presión como para mantener las cosas dentro del margen de maniobrabilidad.
    Sumale a eso que en las elecciones del año que viene mucha gente va a renovar sus esperanzas, y la repuesta es que, a menos que este gobierno sea mucho mas inútil e insensible de lo que demostró, no hay chances de que ” los marginados terminen de tomar conciencia de cuáles son las causas de su drama”.

  3. Para SANDRO: No veo que pueda existir la “confusión”. Al contrario, no hay posibilidad alguna de que me confundan con un “igual” a ellos porque no lo soy. No lo somos. Aunque algunos no seamos culpables (del todo) de la injusticia, aunque deseemos un mundo equitativo, por habilidad, por pertenencia o por casualidad hemos escapado de la desventura, la miseria o la humillación en medio de un mundo gravemente injusto. O sea quedamos de la vereda opuesta. ¿por que salvarnos?

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