El tiempo pasa…

El presidente ha tenido que recular una vez más, y eso es una muy buena noticia. Parece mentira que los malos momentos de Macri no se sucedan como consecuencia del accionar de una oposición sólida. Los meses van pasando, tranquilos, y no aparecen ni las inversiones ni mucho menos las ideas que le posibiliten al gobierno hacer algo nuevo, distintivo. Pero ello no pareciera ser un problema para el oficialismo pues cuenta con una sólida cobertura mediática y, lo fundamental, sin una oposición que le complique las cosas. Los errores del oficialismo, muchos de ellos no forzados, no generan acumulación política opositora. La sesión de ayer en Diputados dejó a los diversos grupos opositores discutiendo entre sí mientras que sólo 88 votos le bastaron a Cambiemos para aprobar el tema de las ART.

El cristinismo está saliendo a organizar cacerolazos, o sea una especie de macrismo al revés, inconducente desde todo punto de vista, salvo que se le quiera disputar el núcleo duro a la coalición gobernante.

Lo preocupante es que los desvaríos del gobierno parecen no tener impacto favorable en las diversas franjas opositoras, sumergidas más en contarse las costillas que en ponerse a pensar seriamente cómo se le pone el cascabel al gato. Mientras tanto, el tiempo pasa y las soluciones mágicas en política no existen…

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