El exquisito Errol Garner

Es uno de los pianistas más originales y sutiles que dio el jazz. Autor de la maravillosa balada “Misty” (con esa compsosición ya basta y sobra…) Para ubicarlo estilísticamente vale recordar lo que le dijo Ricardo Lew a Manolo Juárez mientras salían de ver un recital del cubano Gonzalo Rubalcaba:

“Esta noche Rubalcaba tocó más notas que todas las que tocó Errol Garner en su vida.”

Es que Garner fue gusto, sutileza y elección por la nota correcta en el momento justo. Nunca compitió con su sombra y cada vez que tocaba privilegiaba el disfrute del momento más que la demostración de cuánto sabía. Claro, es un músico que viene de otro tiempo, de un momento histórico donde no habían proliferado las academias que ponen tanto acento en la digitación virtuosa y en llegar a meter la mayor cantidad de notas posibles permanentemente.

Uno de los problemas del jazz actual es que por año las academias lanzan al ruedo decenas de pianistas que, por ejemplo, replican el modo de tocar de, ponele, Herbie Hancock o Chick Corea, con lo que se logra un fenómeno de clonación pianística que no hace más que repetir lo ya existente. Por eso cada vez es más difícil encontrar ideas nuevas, porque la preeminencia de la técnica en buena medida ha ido achatando las ideas.

En este contexto, Ver al gran Errol Garner es una comprobación de cuánto más ingenioso y chispeante era el jazz medio siglo atrás.

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