El estado debe ser aguantadero de la política

Macri dio hoy un discurso de campaña plagado de lugares comunes que no resisten el menor análisis. El más rimbombante, sin dudas, es el viejo slogan de que el estado no debe ser aguantadero de la política. Por supuesto que esta frase es música celestial para los oídos de muchos bien pensantes, pero esconde una trampa fabulosa, veamos:

Si la política es el recurso de los pueblos para organizarse y luchar por sus derechos, la herramienta a conquistar para lograr el objetivo es el estado. Coparlo, controlarlo y orientarlo en función de los intereses de las mayorías populares es la primera gran acción. Por supuesto que esto significa un muy serio problema para la minoría dominante, de ahí que la desarticulación de todo lo que se haya podido armar durante el kirchnerismo es también su primer gran acto de gestión de su gobierno.

La minoría dominante ve al estado como el gran enemigo y por eso lo primero que hace es desarticularlo, apelando a una fraseología efectista. Se pretende desarticular el estado para que no interfiera en los negocios del círculo rojo. Ya hemos escrito hace mucho en este rincón que, más que regresar a los noventa, en realidad el gobierno de los CEOS regresaría a 1976, y es lo que está emprendiendo a través del desguace sistemático de todas aquellas áreas sensibles -como la UIF- de modo que el estado vuelva a ser una estructura liviana, sin poder de intervención ni de fiscalización.

Es sencillo, muy sencillo

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