Eduardo Blaustein habla de su libro sobre Jorge Lanata

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Desgrabación de la entrevista realizada en el programa “Territorio Comanche” a Eduardo Blaustein el 19-04-2104 por la inminente aparición de su libro “las locuras del Rey Jorge”, una biografía periodística sobre Jorge Lanata. Entrevistadores: Daniel Tognetti, Sergio Ranieri y Eduardo Fabregat.

Daniel Tognetti: ¿Cómo surge la idea de este libro?

Eduardo Blaustein: La idea es muy distinta de la de Majul, que hizo un producto astuto, lo llamo yo, más de impacto, más amarillo, lleno de cocaína chicas y dinero. Yo lo que hago es 30 años de evolución del personaje donde un 30/40 por ciento lo ocupan los propios escritos de Jorge.

DT: Lo interesante es que vos reconstruís la obra periodística de Lanata, por ejemplo las notas que escribía en El Porteño.

EB: El libro tiene una cosa interesante y es que cubre 30 años de periodismo y democracia, porque él empieza a ser un periodista público con el arranque de la democracia, o sea que justo coincide su evolución/involución con las evoluciones/involuciones de nuestros discursos periodísticos y mediáticos. Cuando se empieza a estalinizar Radio Belgrano en función de la degradación del gobierno alfonsinista, una serie de “belgranistas”, entre vellos Lanata, caen a la redacción de El Porteño y ahí nos conocemos. Entonces, porque el gordo se incorpora a El Porteño y porque desde El Porteño surge el proyecto de Página/12, yo dedico un primer largo capítulo a esa revista, que es la redacción más bohemia que yo llegué a conocer.

Lo conozco ahí. Ponele que yo tendría unos 25 años y él 22/23. Siempre más serio y con una cara más adulta y sufrida. Era mucho más estructurado, más tímido. Yo le hacía chistes y él respondía con una sonrisa tímida (me decía “qué boludo que sos”). Presuntamente me decía que era un votante del MAS, mostraba una gran necesidad de pertenecer al mundo de la política o de la militancia o de la crítica cultural, como muy sediento siempre pero bastante distinto al personaje actual. Y lo que es innegable, con un empuje infernal, que es una cosa que, por más que te puedas enojar con el Lanata de los últimos 15 años, no podés ni negar su empuje, su capacidad de trabajo y su inventiva.

DT: Es el periodista más influyente de los últimos 15 años en Argentina ¿Coincidís?

EB: Lo es desde su alianza con el grupo Clarín, en función de la sinergia que produce su propio peso individual con la enorme plataforma que le provee Clarín, que es Canal 13, Telenoche, el diario, Radio Mitre y demás. Es una especie de Maradona con cinco Barcelonas que lo sostienen y lo multiplican todo el tiempo.

Sergio Ranieri: Vos hablás en el libro de la relación de Lanata con las audiencias, algo que es clave para entender el fenómeno Lanata a lo largo de todos esos años y en la actualidad también.

EB: Algo parecido hice en un libro anterior (Años de rabia) del cual deriva éste y que tiene que ver con ciertas afirmaciones y simplismos que se hace con buenas intenciones desde el discurso kirchnerista que es enojarse estrictamente o con Clarín o con Magnetto o con Lanata o con quien sea como si se tratara de demonios manipuladores omnipotentes, grandes titiriteros, una discusión que en la academia lleva décadas, el tema de la capacidad de influencia de los medios y demás. Lo que hay que entender para enojarse menos es que Clarín y Lanata sintonizan con gente, responden a climas sociales, responden a demandas de sectores sociales importantes. Vos podés discutir eso, podés pasar a una segunda o tercera fase de discusión, pero intermedian en un espacio de representación. No es que son malísimos que le llenan la cabeza de horribles ideas a pobres imbéciles que no tienen nada en el cerebro y que Lanata se los llena de maldades. No, responde a demandas e intereses hasta llenar de regocijo el sentimiento del odio. Cuando él hace determinadas imitaciones o chicanas cargadas de odio lo que está haciendo es potenciar un odio latente y el antikirchnerista furioso termina agradecido: “Gracias por matarlos”

DT: Es un tipo que surge de la centroizquierda, de eso a hacer el programa reivindicado por Cecilia Pando, claramente asumiendo una posición de un hombre de derecha…

EB: La pregunta que vos hacés es la central y es la que yo me encontré en la calle o en la parentela o en colegas desde mediados de los noventa cuando el gordo empezó a convertirse un poco en showman y es ¿Qué le pasó a Lanata? El libro va dirigido a responder esta pregunta y aquí hay que introducir matices: yo no sé hasta dónde él entraba en Radio Belgrano o en Página con una convicción ideológica muy consistente en estos valores que su propio discurso encarnaba y hasta diría que no se cuánto le importan estas otras acciones por derecha sobre la reforma del código penal o cuando fueron la rebeliones policiales pararse desde la perspectiva de Radio 10 o apoyarse en un gendarme que, se sabía, era un tipo absolutamente trucho. Yo creo que hay una especie de cosa muy ambigua, de una liviandad ideológica muy fuerte, él es un gran individualista en lo bueno y en lo malo y como tal parece un individualista liberal, un tipo que como individualista no cree en las ideologías, no cree en la política. Tiene un escepticismo natural, visceral, brutal. Incluso si querés encontrarle marcas psicológicas o biográficas, él habla en textos que escribió o en entrevistas que concedió de que su viejo era el típico papá conservador autoritario que decía “Argentina necesita un Franco o un Pinochet” y de pronto esto que dice Daniel es un retorno a ese discurso autoritario del viejo. Creo que su discurso público es como una cosa medio superficial que le permite hacer Página o luego seguir la agenda de Clarín y robustecerla, darle un nivel de eficacia mayor que lo que tuvo Clarín en estos años de bronca contra el kirchnerismo.

Eduardo Fabregat: A propósito del ego y el individualismo, me llama la atención del relato que hace Lanata respecto a Página/12 dando la idea de que el trabajo en equipo es algo accesorio cuando nosotros como periodistas sabemos que sin equipo no hay producto que se pueda llevar a cabo.

EB: Es absolutamente así. Él se fue de Página y ahí hay un síndrome de ausencia, una sensación de orfandad se manifestó en muchos escritos que él hizo y se manifestó en la creación de la revista Veintiuno (que hoy es Veintitrés) y una vez que se peleó, que terminó entristecido por ese vacío que le significó la pérdida de Página, con cada vez más resentimiento se la pasó diciendo “Página es mío, Página es mío, Página hoy no existe” y efectivamente se cagó en el colectivo.

DT: Y además decía “Página es Clarín, Página ya no tiene más independencia, Página es Magnetto” y hoy termina siendo una pieza clave. Cómo te imaginás esa relación entre Lanata y Clarín en el futuro.

EB: En algún momento cuando empecé a hacer el libro, por lo desaforado que es el gordo o porque me pareció que al grupo Clarín, ya erosionado el kirchnerismo, no le iba a ser necesario contar con el poder de fuego de Lanata, imaginé que el pacto se podía romper y Lanata aprovecharía para presentarse nuevamente como el más libre de todos. Pensé que podía suceder y no sucedió. Pero creo que el gordo, que tiene poder de fuego propio, además, en algún momento va a romper y algún escándalo va a hacer y que va a aprovechar ese encandalete para decir “yo siempre fui libre”

SR: En el libro hay una frase de Gabriela Esquivada que dice que el comodity de Lanata es la credibilidad. Da la sensación que a partir de este momento y a partir de la relación que vos hablás con las audiencias ya no importa tanto la credibilidad sino que importa estar de acuerdo con las audiencias. El programa de los domingos es una expresión de eso: se hace lo que hace falta, no importa si es verdad o no, el tema del sicario… hay una sensación tipo “la gente quiere show y que le digan que el kirchnerismo es una mierda y él lo hace.

ED: La credibilidad en este caso pasa a ser creencia, pasa a ser una cosa distinta. La gente lo aplaude, se regocija, hace el “fakiu”, comparte el odio, se indigna junto a Lanata porque parte de una creencia previa, de una sintonía previa. El gordo sabe a qué público se está dirigiendo, ese público que pone a Lanata para confirmar y sentir muy desde la emoción -esa es una cosa que muchas veces como periodistas dejamos de lado- que hay una dimensión afectiva en todo eso. Y como tuve que morfarme ochocientas mil páginas escritas por él en diferentes etapas me encontré con que hay una primera referencia a la grieta para otros usos en Página/12, un par más en Perfil.

Otro tema del libro es las alianzas que estableció: entra a Página, que se financia con guita del MTP (Movimiento Todos por la Patria) derivación del ERP y él calla durante años eso: Ahora se supone que es un anti setentista total, acusa a Walsh y Verbitsky: “Walsh y Verbitsky hubieran matado gente, yo jamás” bueno macho, pero a vos te financió guita del ERP, ponete de acuerdo…Puteaba a Clarín, se alía a Clarín, puteaba a Fontevecchia, se alía a Fontevecchia; hizo negocios con Szpolski, putea a Szpolski, y la experiencia más desgraciada es la de Crítica de la Argentina: Farmacéuticos, Cavallo -con quien tiene una relación muy particular- y Antonio Mata, el vaciador de Aerolíneas. Alianzas que uno a veces puede entender porque los proyectos periodísticos necesitan viabilidad económica, pero no me la juegues de rey de la transparencia y de la ética cuando tuviste dos cambios espasmódicos de socios tan poco claros.

Volviendo al tema de la grieta, la usó un montón de veces y la está usando, ya desde un lugar muy gorila, es decir “la grieta la generó el kirchnerismo” y una tesis central del libro es: No macho, dejá de decir la grieta la generó el kirchnerismo. Sos vos el primer generador de grieta con la violencia discursiva gigantesca que aplicás, con el fakiu, con la violencia de tus programas, con el humor corrosivo. Al juez Casanello lo trata de tortuga (recordemos: tortuga era Illia) lo disfraza con una caparazón. Él dice, es su percepción en función de la más sonora de sus investigaciones -la ruta del dinero K- “Nuestra investigación es maravillosa. No soporto que el juez no esté investigando, lo acusa de lenteja y los tiempos del juez tienen que ser los tiempos de él, entonces maltrata a un juez a lo pavo, un juez que era inimputable, un tipo con cierto prestigio y ahí también te preguntas ¿Pero cómo muchachos, ustedes desde el antikirchnerismo piden independencia judicial, serenidad, república, y un juez que según tu criterio no se mueve como vos quisieras pasa a ser un hijo de puta al cual destruís públicamente? Es como muy peligroso.

SR: Me interesa volver al tema kirchnerismo- antikirchnerismo: en el 2010, luego del bicentenario el kirchnerismo se recompone y uno pensaba que Clarín estaba muerto. Ahí creo que hubo gente muy inteligente que recogió el guante y puso a Lanata como mascarón de proa y dijo ¿Vos querés polarización? Y resultó exitoso.

EB: Un matiz: el kirchnerismo nunca le rompió el orto en términos mediáticos a Clarín

SR: ¿No? Le ganó una elección con el 54% en 2011

EB: Pero no en lo mediático. Sí en la opinión pública subterránea, oculta de la sociedad que es lo que no aparece en los medios. Al contrario, una gran crítica mía el kirchnerismo es que sus herramientas comunicacionales han sido muy débiles, para muy pocas audiencias, para audiencias ya convencidas. Clarín hizo todo lo posible por enfrentarlo cuando empezó el quilombo, lo que pasa es que es un monstruo muy pesado y le faltaron reflejos pero TN fue muy eficiente, las tapas de Clarín fueron muy eficientes y Telenoche también. La adquisición de Maradona, del súper Messi, de Lanata es lo que desempata y coincide además con un propio declive del kirchnerismo con lo cual la victoria del grupo Clarín es mayor, digamos.

EF: Allí es donde se produce una de las mayores de Lanata porque aparece como defensor de toda una estructura mediática a la cual hace muy venía castigando violentamente en su programa de Canal 26

EB: Porque aparte tiene algo de insustancial. Agrego una cosa -porque hay un famoso archivo de 678 de muy corta duración- El gordo le pega a Clarín desde Página, el gordo se cansa de que Clarín empiece a imitar cosas de Página y un día saca un suplemento trucho al que le pone “Clangor”. Clarín por entonces era muy feito y el gordo se ríe de eso y arma ese suplemento. Para colmo, cuando empieza el debate por la ley de servicios de comunicación él dice “sí, hay cosas que me parecen muy razonables”. Cuando sale el fallo a favor de la ley el gordo sigue diciendo “yo estoy de alguna manera de acuerdo con el espíritu de la ley” y termina con esas típicas chicanas anti intelectuales: “Parece una ley por la que se mean los estudiantes de comunicación, en realidad no le importa a nadie, es tan perfecta que es inaplicable” Ahí es donde mi tolerancia se acaba, cuando él se pone a simplificar mucho, cuando se pone muy irónico. Dice que comparte cosas de la ley y que hay cosas de Clarín que ha cuestionado toda su vida pero al mismo tiempo opera para Clarín y ese día desde PPT operó claramente en contra de la corte suprema adjudicándole una intencionalidad política y lo mismo hizo contra Lorenzetti diez días después operando para Clarín.

DT: Lanata es un tipo que de alguna manera nos ha formado a nosotros, así como El periodista, El porteño o Babel, Pelo o Expreso Imaginario más atrás. Para los que tenemos cuarenta y pico Lanata era un referente, por tener la valentía de enfrentarse a una organización tan poderosa como la bonaerense, por ponerlo en tapa, más allá de que después se conocieron algunas cuestiones, su relación con Kohan. Ha cambiado y eso es lo que nos llama mucho la atención. Es algo que no pasa con Nelson Castro o con Leuco. Pasa solamente con Lanata

EB: Vos antes hacías la referencia de su posicionamiento punitivista por esto de la reforma del Código penal y yo me acuerdo, a propósito de este archivo sonoro de lo de Ramallo que un día estábamos en El Porteño y Ernesto o Lanata (no recuerdo bien cuál de los dos) ve un caso de fusilamiento de un delincuente en la calle. salen corriendo a ver que pasó y la tapa es “La cana fusila delincuentes” en una época en la cuál “gatillo fácil” no existía en absolutamente ningún medio. Fue en “Cerdos y Peces” y fue en El Porteño donde empezó la crítica a la institución policial. Insisto: uno se puede irritar y enojar mucho con el Lanata del presente pero eso no implica impugnar las cosas muy valiosas que hizo en el pasado. No dejarlo en el recorte feroz que haría la militancia más cuadrada del kirchnerismo. El programa radial “Hora 25” tenía muy lindos climas, tenía que ver con un propio renacimiento de él, con un conocimiento de nuevas sensibilidades, nuevas lecturas. Es la época en que se hace amigo de Fresán, de Fito Páez. Justamente, lo que el libro encuentra es una raquitización de lo mejor de Lanata, el tipo se fosiliza en su personaje de showman, de almacenero que vende denuncias de a media docena, de buscarle el aplauso fácil alas plateas indignadas y deja de lado mundos tan lindos como el de “Hora 25”

DT: ¿Cuánto hay de su fascinación por el dinero?

EB: A ver: que le gusta la guita, le gusta; que tiene actitudes nuevoriquistas hasta berretas las tiene. Hay una parte en que yo hago una especie de psicoanálisis peligroso en el libro sobre su infancia y sobre su presente. Cuando lo conocí en los ochenta tenía un departamentito muy muy normal, lleno de fotitos de referentes culturales y políticos: la foto de Cortazar fumando, famosa de Sara Fazio, Walsh, como si él tuviera una desesperación viniendo de Sarandí de pertenecer a mundos más interesantes y me parece que sus modos de vivir y de ostentar y gastar la guita son otra manera más fea de pertenecer a un mundo. Yo ahora pertenezco a un mundo más fashion, me visto de determinada manera, como que hay una identidad incompleta ahí.

SR: Entiende cabalmente la lógica de la democracia y del espectáculo en el que vivimos y la cuestión mediática. Un programa como Hora 25 era bárbaro pero no le iba a alcanzar para pagar los gastos que tiene. El Surfea arriba de este fenómeno, que ahora es un grupo económico poniéndote toda la plata para que hagas lo que quieras

EB: El dijo “PPT es Día D con plata” y con mucha plata pero asquerosamente

UNA REFERENCIA PELIGROSA

EF: Qué queda de Lanata en generaciones de jóvenes periodistas que se están formando con este Lanata y no tienen registro de todo esto que uno conoce o porque laburó con él o porque mira un poco el archivo

EB: Cuando entré a Crítica de la Argentina, 2008/2009, me encontré con pibes que tenían una enorme admiración por Lanata, me decían “Nosotros queremos hacer nuestro propio Página/12”, admiraban mucho a Lanata y a Martín Caparrós, admiraciones legítimas. Obviamente en función de lo fulero que salió ese diario, de su fracaso y demás, se quedaron sistemáticamente desencantados salvo un grupito que lo sigue acompañando. Ahora, habrá pibes más chicos que lo seguirán y pensarán que eso es una referencia, pero eso te puede ocurrir con Fernando Niembro o con quien sea, los pibes tienen un serie de referencias muy diversas. Pero efectivamente, si mi mayor angustia con fenómenos como el de Lanata es la degradación del periodismo, la intoxicación, la violencia, la exacerbación de la grieta que él dice combatir, por supuesto que me preocupa también para pibes que vayan a estudiar periodismo o que tengan 23/25 años él sea una referencia, porque es una referencia peligrosa como lo ha sido toda la vida la de Chiche Gelblung

DT: ¿Vos pensás que es una referencia peligrosa como lo ha sido la de Gelblung?

EB: Algo parecido a eso: La naturalización o la presión que ejerce Chiche Gelblung sobre sus jóvenes productores para “conseguime esta mierda ya o te destrozo” hace que pibes jóvenes por necesidad de laburo o por lo que sea naturalizan ese tipo de prácticas periodísticas. Por supuesto que el gordo fue diferente durante años a Chiche Gelblung incluso en Crítica cuando discutíamos cómo tratar el tema de inseguridad y policía él decía “La señora asaltada, por más que muera, no me interesa”. Todavía en Crítica hay un Lanata distinto al actual. El tema es que en Crítica hubo mucho de sus muecas, de sus bajadas de línea, de payaseada y poco de colectivo. Esas diferentes caritas y firmas no cohesionaron en hacer un proyecto lindo, más el Maipo. En Página sus equipos eran mayores, más experimentados y talentosos y de alguna manera lo acotaban, le enseñaban -él tiene una capacidad de aprendizaje brutal- pero lo limitaban y lo condicionaban y la propia audiencia de Página/12 condicionaba. En Crítica ya es una cosa totalmente distinta.

DT: Hablemos de Página/12, su gran obra que lo sobrevivió y su definición como liberal de izquierda.

EB: Es una definición por la que por un lado él está efectivamente convencido, honesta de su parte, que usó en todos estos años, desde Página hasta acá y por otro lado muy cómoda, porque liberal de izquierda y, como siempre subraya, “como los liberals estadounidenses”, es parte de su manera tilinga de expresarse. Él no cree en las categorías argentinas, él busca una referencia prestigiosa de afuera que acá es como vaga, incierta pero que queda elegante. Y ya sobre el final del libro digo que me parece que liberal de izquierda ya ni siquiera es por esto que decías, Daniel, de que sus posicionamientos políticos últimamente son sencillamente reaccionarios y su mirada sobre los setenta y la dictadura, también es terrible lo que cambió.

DT: Yo a Página/12 lo veo como el eslabón entre los jóvenes brillantes del setenta, ya maduros y con la dictadura encima con los pibes que recién surgen como Ernesto (Tenembaum) Alfredo Zaiat, Graña. El gran mérito del diario es que es como el eslabón perdido, unir esos dos mundos.

EB: Como experiencias previas estaba El Porteño, muy chiquito, más jiposo y contracultural, la aparición de El Periodista, alguito de Tiempo Argentino, La Voz, La razón de Timmerman. Me gustaría resumirlo así: tanto en El Porteño como en Página hay una convergencia de identidades políticas, ideológicas, de sensibilidades y de mezcla generacional que le dan diversidad y frescura a las dos experiencias periodísticas. Lo que se refleja en el libro es que treinta años después el gordo se raquitiza. El gordo de Hora 25 es mucho más interesante que el actual, por más recursos e imitadores y bataclanas que le pongan.

DT: ¿Cómo te imaginás que queda en la historia? Porque, por ejemplo, Verbitsky deja una obra unívoca en un punto, un camino trazado, o Soriano con sus novelas y sus crónicas ¿Cómo será en el caso de Lanata?

EB: A veces, colegas nuestros hacen una línea histórica Botana-Timerman-Lanata y a mí me enojan un poco. Siento mayor respeto por Botana y Timerman. Lo que deja el gordo es raro, es más hojarasca, más superficial, más show, es más presente perpetuo. Hay un capítulo del libro que es específicamente sus libros, donde le pego bastante, dicho sea de paso. Mucho copy-paste, muchas acusaciones de plagio. Hay semiplena prueba de que alguno de sus libros (Argentinos) no lo escribió. Se nota claramente en la prosa porque se la conozco al dedillo y se nota que no es la suya, o va y viene. Lo que quiero decir es que Botana deja años y años de Crítica, Timerman deja Primera Plana, con todas las macanas que se mandó, deja La Opinión. El gordo deja Página, que es importantísimo pero todo lo demás es hojarasca, sin proyección a futuro, en todo caso es una época. Como presente es fuertísimo, su capacidad de sintonizar con las audiencias, pero eso es el presente y no sé si deja marcas.

DT: Se nota que le tenés afecto o que al menos no lo odiás, sos muy crítico y fundamentadamente. ¿Cómo pensás que reaccionará?

EB: Dos cosas: me incomodó un poco hacerlo porque quedaba un afecto y porque siempre uno piensa “Puta, no me convertiré en un choto siendo que conviví tantos años con él. Y soy totalmente franco: no tengo ganas de ligarme los previsibles sablazos que, calculo, me dirigirá.

AUDIO COMPLETO DE LA NOTA

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  1. Patético, leerlos a ustedes criticar a Lanata seria como escuchar a los pibes chorros criticar a los Beatles! referirse a una persona de la cual se escribe un libro con el termino “Gordo” habla de la falta de seriedad de este insignificante y mediocre periodista. Se termino muchachos, van a tener que trabajar… si consiguen donde.
    Hombre sin ángel, qué vas a hacer correrlo en la calle, casarte con él? Por eso déjalo ir!!

    1. el fiel reflejo de lo que Blaustein señala como el público que se le encargó alimentar con carroña a Lanata

  2. Gustavo: Lamentablemente no entendiste que el “gordo” que usa Blaustein es amistoso. Mucho menos que, en el fondo, tanto en la nota como en el libro no se encuentren pruebas de que Blaustein verdaderamente esté “matando” a Lanata.

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