Dos textos del día

Sobre Santa Cruz

La situación política de la provincia de Santa Cruz deja mucho que desear, hasta la propia gobernadora Kirchner ha responsabilizado a “la herencia recibida” que no es obra de nadie más que de su propia fuerza política. Pero ni por las tapas ello amerita las operaciones que se vienen montando con el auspicio descarado de los grandes medios de comunicación.
La propia gobernadora ha sido muy clara al decir que nada le vendría mejor al gobierno de Macri que una renuncia suya y coincido también en esto.
La solución a los problemas de Santa Cruz no pasan por el aparateo mediático, previsible y patético que no busca otra cosa que el escándalo, jamás la solución.
De emprolijar la situación política, administrativa y económica de Santa Cruz deberá encargarse el gobierno de Alicia Kirchner. Nosotros, meros espectadores, no tenemos que dejarnos operar informativamente y sí estar siempre atentos a las operetas de los medios, que son los mismos que algunas vez le hicieron creer a mucha gente que TN iba a desaparecer, sin ir más lejos.
Separar la crisis de Santa Cruz del interés desestabilizador de Clarín y el macrismo es central par no confundir los tantos y ser arrastrados por el manijeo mediático.

Sobre la interna

La verdad es que estoy bastante cansado de escuchar y leer eso de fieles y traidores. En la actividad política quien vea las cosas de manera distinta no es un traidor sino alguien que, estando acertado o no, exhibe otra posición y ante eso se debe debatir, jamás estigmatizar ¿sabés por qué? Porque no tengo coincidencias plenas con muchos de los leales o fieles, como asimismo también tengo debates pendientes con quienes son tildados de traidores. El dogmatismo excesivo siempre está corriendo el riesgo de transformarse en seguidismo acrítico y eso es lo peor que puede suceder en política. Si se piensa construir solo con quienes aparecen como fieles muy probablemente te quedes en un pequeño grupo de personas que piensan parecido ¿Pero sabés que sucede? Que las elecciones se ganan con el voto de millones de personas, la mayoría de las cuales no tienen tampoco coincidencias plenas entre sí. Pero es así. En política es así y esto no es ni bueno ni malo, simplemente ES. Entonces, propongo que en vez de buscar traidores busquemos votos.

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