Diálogo y consenso pero nunca con el gobierno

vidal-codigo-penal

Ahora parece que, como era de esperar, también el macrismo empezó a crujir internamente, como antes los radicales, por el anteproyecto de reforma del Código Penal que contó con la participación de uno de sus principales cuadros, el diputado Federico Pinedo.

No hay que andar con tanto “gre gre” para decir Gregorio. Las mismas fuerzas que se llenan la boca pregonando el diálogo y el consenso, cuando tienen la posibilidad de hacer un trabajo en conjunto, multipartidario, amplio, reaccionan demostrando que en realidad sólo admiten el consenso y la búsqueda de denominadores comunes si es en contra del gobierno.

La presidenta realizó en su momento una convocatoria generosa a las principales fuerzas políticas con el objetivo de diseñar en conjunto un proyecto superador del mamarracho que a esta altura es el Código Penal vigente y la respuesta de éstas fue sensata, pero bastó un manijazo de los verdaderos dueños de la pelota para que ahora se borren y de manera lastimosa.

El kirchnerismo los sigue asustando y cuando tienen la oportunidad de construir algo trascendente en conjunto salen corriendo como escolares que huyen del patito feo. Dan vergüenza, pero una vergüenza grandota, patética.

¿Qué futuro nos espera cuando las fuerzas que se dicen alternativas se muestran tan mariconas? ¿Qué país se puede construir con tamaña cobardía?

Aún flotan las palabras del senador Sanz cuando en el tratamiento de la recuperación de YPF dijo “La Unión Cívica Radical va a tomar el riesgo de acompañar sólo en general el proyecto del oficialismo” y claro, como no podía ser de otra manera, al día siguiente los salieron a matar, achacándoles que habían vendido sus votos por un puñado de contratos en el congreso. Pero no perdieron tiempo ni siquiera en responder, apurados por posicionarse nuevamente en la oposición más cerril, que es como esa cama calentita que los cobija en estos tiempos.

Es que, en el fondo, esta repulsión por encontrar denominadores comunes con el gobierno tiene raíces. Se emparenta con aquél consenso que supo haber entre 1955 y 1973, cuando todas las fuerzas políticas participaban -y sin sonrojarse- de elecciones “libres” pero con el peronismo proscripto.

Como se ve, nada nuevo bajo el sol.

Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on Facebook0Email this to someone

Artículos Relacionados

  1. “como escolares que huyen del patito feo”, genial la figura. Es más, diría que de metafórico tiene muy poco.

Leave a Reply