¿Cómo meter las contradicciones en una boleta?

Facebook es una red social con muchísima penetración, quizá sea la más utilizada por los argentinos, pero su dinámica trae aparejados algunos sinsabores como, sin ir más lejos, encontrarse un buen día que uno tiene muchísimos amigos que no sólo no conoce sino que en función de la dinámica política se han ido alejando de hipotéticas coincidencias de otrora. Claro, la mayoría de esas amistades seguro que provienen de los años de kirchnerismo intenso, muchas me habrán llegado por mi trabajo en la radio, pero el tema es que hoy nos encontramos compartiendo un vínculo extraño, donde las diferencias afloran día a día y me parece que lo sabio sería encontrar mecanismos maduros para debatir, sin encasillamientos y sin ese uso tan adolescente de calificativos como “traidor” a quien no ha traicionado nada sino que por diversos motivos está reformando sus posiciones políticas en base a las modificaciones que se van operando en la realidad.

Lo más preocupante de los calificativos es que fundamentalmente son incorrectos, o al menos difusos y muy poco precisos. ¿Desde qué lugar de fidelidad a qué posición se coloca quien califica a otro compañero de traidor? Creo que esa reacción surge de una suerte de fanatismo irracional o si se quiere, de algo muy propio a un club de fans que no tiene nada de malo, excepto que estamos hablando de política uno de los territorios donde la dinámica modifica minuto a minuto las realidad y por ende impone a los interesados en ella una adecuación permanente a las nuevas condiciones surgidas hace un rato, nomás.

Si no diferenciamos lo instrumental de los objetivos estratégicos caemos indefectiblemente en la trampa de calificar despectivamente al otro y con ese accionar, casi sin darnos cuenta terminamos transformando en enemigo al compañero que dejó de pensar lo mismo y que por varias razones hoy entiende que el instrumental a utilizar debe ser distinto, modificado o actualizado al que se usó hasta aquí (Los grupos económicos y el poder transnacional, agradecidos…)

El primer punto a repensar es cómo llegamos a este estado de cosas, por qué Macri es presidente y ver si en la realidad concreta de todo el país tiene chances de ganar las elecciones de mediano plazo, lo que significaría que su victoria en 2019 es prácticamente inexorable. Y digo esto porque veo a muchos “amigos” que por un lado parece que frizaron la realidad en la tarde del 9 de diciembre de 2015 y creen que las adhesiones y posicionamientos del conjunto de la sociedad seguirán sin alterarse hasta 2019, convencidos que el desencanto con el gobierno macrista va en aumento y que eso se reflejará sí o sí en las elecciones de este año. Error!! Grave error suponer que todos quienes votaron a Macri porque veían que el FPV no les garantizaba futuro ahora estén evaluando volver a votarnos. La sociedad no cambia el sentido del voto de un año para otro, por eso lo más probable es que haya, por supuesto, quienes dejen de votar a Cambiemos pero también quienes aún con broncas le vuelvan a dar su apoyo considerando, entre otras cosas, que lo peor “de la herencia recibida” ya pasó.

La sociedad no se divide en buenos y malos, en leales y traidores ni en piolas y boludos, en realidad está todo muy mezclado y cada uno de nosotros pasa a ser un genio en un santiamén y al rato vuelve a quedar como un gil en cada uno de los órdenes de su vida concreta. Si a algo tenemos que ser fieles de manera irrenunciable es a la idea de construir un país socialmente más justo. Luego, cada uno encontrará la vía que le parezca más adecuada para acercarse a ese objetivo, pero resulta imprescindible entender que el otro compañero, el que modificó sus posiciones instrumentales no se ha pasado al bando enemigo. Yo mismo cometí ese error cuando años atrás creí que todos los compañeros que se iban con Massa de alguna manera estaban traicionando. Hoy veo que esos cumpas creyeron honestamente que la construcción pasaba por otro lado y así como con algunos perdí contacto, con otros me vuelvo a encontrar en la misma, en la búsqueda del camino más directo a la victoria. Lo mismo, pero al revés, me sucede con otros cumpas, con los que día a día me alejo más y más en lo instrumental.

Lo grave es que todas estas diferencias y debates, más temprano que tarde, tienen que entrar en un sobre que irá a una urna. Fíjense si habrá que afinar el debate, acortar las diferencias y los dimes y diretes. ¿Cómo hacer para meter todas las contradicciones en una boleta electoral? Porque, a ver: está claro que todo esto no se salda en un puñado de meses… En primer lugar el desafío es construir una lista de unidad, una lista que si bien no podrá expresar la síntesis, al menos represente a las grandes líneas en las que hoy está dividido lo que hasta las últimas elecciones fue el FPV y también al peronismo, porque sabido es que no todos los compañeros que se identifican con Cristina son peronistas. Seguramente habrá que realizar elecciones internas (PASO) para lograr esta unidad que es imprescindible para afrontar el proceso electoral. Doy por descontado que tendrá que haber un compromiso de respetar los resultados pues de lo contrario habremos perdido el tiempo.

Hay algo fundamental en estos días y es volver a pensar en términos de política de masas, y hablar de política de masas implica aprender a convivir con quienes piensan parecido en lo importante pero tienen diferencias secundarias. Los resultados de las elecciones recientes son muy ejemplificadores: De un 54 % de votos obtenidos en 2011, caímos a un 37 % en la primera vuelta del 2015, que es la que vale (el 54 % no fue balotaje sino primera vuelta, a no olvidarlo) ¿Adónde se fueron esos votos y cuántos volverán y en base a qué propuestas? ¿Qué hizo que ese porcentaje fabuloso dejara de votarnos? ¿Cuánto incidió en la realidad que en 2011 la sociedad argentina viniera muy sensibilizada con la muerte de Néstor y que no hubiera una candidatura opositora con potencialidad? ¿Y cuánto tuvo que ver que Macri, luego de Boca y dos mandatos en la CABA se presentara liderando la contracara social y política al peronismo? La política argentina de este siglo nació como una moneda con la cara del peronismo de un lado y la del macrismo por el otro ¿Acaso la sociedad no le dio el voto a la otra cara de la moneda, o sea a Macri, para ver cómo gestiona?

Y termino acá porque si no se tornará tediosa la lectura. Lo que estoy planteando es la necesidad de que profundicemos nuestros debates, entre otras cosas porque una de las trampas más sutiles a la que siempre estamos expuestos es a confundir al enemigo y ser implacables con el compañero que modificó sus puntos de vista. Escuchar, leer y ver lo que hace el otro antes de calificarlo de tal o cual manera debería ser una actitud que nos enaltezca no ya como buenas personas sino, fundamentalmente, como seres inteligentes que comprendieron que si hay una ciencia compleja y dependiente por sobre todas las cosas de inteligencia, es precisamente la política.

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  1. Gerardo: La necesidad de unidad de los que enfrentamos este avance de la derecha es tan innegable como difusa.
    Si de verdad no encontramos la forma de que los candidatos que votemos en estas elecciones se comprometan a ser oposición solo vamos a descubrir que, saliendo segundo, Macri tiene mayoría en las dos cámaras.
    Una cosa es el cambio de posiciones instrumentales y otra es la “gran Borocotó”, para no poner nombres que están activos políticamente y pueden ser irritantes.
    Me gustaría pensar que si algunos de los que mas se alejaron participan en las PASO y no ganan van a acompañar a los vencedores, pero como perro viejo me cuesta.

  2. Como lector asiduo (aunque rara vez he comentado) entiendo tu postura. El tema es que no veo cómo se compatibiliza la idea de buscar un país socialmente más justo con, solo por dar algunos ejemplos, el pago a los buitres, la licuación del anses, y demás medidas de claro corte neoliberal que no hubieran salido adelante si no contaban con el aval de varios que hasta hace meses nomás eran los más compañeros.

    Quizás traidor sea una palabra fuerte, pero así como entendés a quienes se fueron yo también entiendo a quienes se quedaron y vieron cómo compañeros ayudaron al gobierno de Macri a encarar medidas claramente regresivas, traicionando, no a la gente, sino a las ideas de un desarrollo con justicia social y soberanía económica.

    Si sólo somos un armado para ganar elecciones al que le ponemos contenido de acuerdo a los vaivenes de la política y el humor social, hubieran avisado, muchos no lo entendimos así!

    Curiosamente, del otro lado el enemigo tiene una meridiana posición ideológica y lleva adelante su programa de manera implacable, todas las medidas del gobierno de Macri tienen detrás una visión de cómo debe ser el mundo y hacia allí nos llevan.

    La unidad es fundamental, pero debe ser en términos programáticos, si no tenemos una postura clara mal podemos convencer a nadie de que nos vote (hasta ahora solo veo candidatos callados e ideas líquidas).

    1. Lo que debemos entender es porqué los mismos senadores que apoyaron a pie juntillas a nuestro gobierno, ahora votaron como votaron y en todo caso ver y analizar que son los mismos que seguirán estando en esos lugares. Fijate que Pichetto, acaba de ser reelegido POR UNANIMIDAD por el conjunto del bloque ¿Entonces? ¿Qué pasó, se olvidaron todo de un día para otro? No lo creo. Es más profundo el análisis, empezando porque, aunque nos joda admitirlo, con los Buitres había que arreglar más tarde o más temprano por una cuestión elemental de correlación de fuerzas en el mundo concreto que habitamos. Es más, deberíamos haberlo hecho nosotros, porque fijate que desendeudamos al país maravillosamente y al dejarles abierta la ventana del acuerdo con los buitres les posibilitamos el reendeudamiento fabuloso que están desplegando y que cae, lo sabemos, sobre el conjunto del pueblo. Quién te dice que en una de esas, arreglando nosotros nos quitábamos un peso de encima y aliviábamos a la sociedad que como quedó demostrado, quería que se arreglara. Pero claro, muy probablemente haya primado la posición de llegar al 9/12/15 con “todas las banderas en alto” y las consecuencias están a la vista. Cuando lo leí a Broda diciendo “lo mejor que hizo el kirchnerismo fue el desendeudamiento que ahora nos posibilita volver a tomar nueva deuda”, honestamente me quise pegar un tiro en los huevos.
      Necesitamos una postura clara, por cierto, y muy honesta…

      1. Coincido en que la troskeamos con muchas cosas: se jugó a todo o nada, y en muchas ocasiones nos quedamos con nada (Clarín es una que se me ocurre donde perdimos por goleada por esa razón). Dudo de la inevitabilidad del arreglo con los buitres, hay una gran cuota de ideología disfrazada de sentido común en ese tema donde las consecuencias de no arreglar eran exageradas en el discurso, los otros aprovecharon que la sociedad se asusta fácil y rápidamente termina aplaudiendo a su propio verdugo, claramente no supimos llegar ahí. No creo que un arreglo nuestro hubiera cambiado mucho las cosas: ellos venían a endeudar al pueblo y lo están haciendo, y a nosotros no nos hubieran prestado un sope. De cualquier manera, es contrafáctico.

        Este gobierno también está jugando a todo o nada, con la diferencia de contar con el peso del poder económico detrás como sustento, creo que allí radica su mayor debilidad.

        Pero vuelta al tema… el debate no termina de cerrar porque esas posturas claras brillan por su ausencia, la constante ingesta de sapos fue una de las cosas que hizo que muchos perdieran interés por la política, por lo menos no volvamos a eso.

        1. Vayamos por partes: En lo referido a Clarín y a toda la política de medios, a nuestro gobierno le faltó política desde la noche en que se aprobó en senadores. Tengo para mí que la ley de medios fue más un ariete en la disputa táctica con el multimedios que un proyecto de fondo. Las pruebas son que cuando el grupo hizo ofertas de adecuación a la normativa, pero sin cumplir el 100 por cientro el texto de la ley, algo que en todos los órdenes siempre sucede, en lugar de aceptar, Casa Rosada se negó, como también lo hizo luego con los buitres ¿Me podés decir qué acción política de sentido común se esconde detrás de esas actitudes? Creo que únicamente el interés por mantener en alto las banderas, hasta que un buen día se perdieron las elecciones y en un santiamén se cerró el AFSCA, se arregló con los buitres y a otra cosa mariposa. Tenemos que ser honestos -al menos yo trato de serlo- para no alargar una serie de desaguisados que fueron comunicados como banderas de una revolución imaginaria.

      2. “es mas, deberiamos haberlo hecho nosotros, porque fijate que desendeudamos el pais maravillosamente y al dejarle abierta la ventana del acuerdo con los buitres le posibilitamos el reendeudamiento fabuloso que estan desplegando y que cae, lo sabemos, sobre el conjunto del pueblo” ….. Increible….si lo hubieramos arregalado nosotros se habrian endeudado igual!,,La posibilidad de endeudarse la posibilito el voto de los “compañeros”. No se puede analizar las cosas tan retorcidamente para no tener que llamar a los “compañeros” con la palabra que no te gusta. ” y aliviabamos a la sociedad que como quedo demostrado, queria que se arreglara”
        Que y como quedo demostrado? Entonces la sociedad es suicida porque queria arreglar y no se dio cuenta que ese “reendeudamiento se le cae encima”??? Muy raro……..

        1. No, la sociedad no es suicida, ni tampoco boluda. Que quería arreglar es un hecho incontrastable como también que las consecuencias caerán sobre ella misma. Son estos contrasentidos complejos que la política debe saber desentrañar, más allá del consignismo barato.

  3. Gerardo. Te sigo desde hace poco y, en general, coincido con estas reflexiones. Me hace un poco de ruido lo de los compañeros que se fueron con M. (del Tigre) sobre todo por el jefe que siempre me pareció un oportunista y todo lo que fue haciendo desde el Gob. de M. fue repugnante. Por supuesto que viéndolo a Alberto Fernández no se puede dejar de considerarlo compañero. Coincido en que hay que leer bien (forma F de escuchar) a los compañeros y no etiquetarlos. Gracias por tus muy inteligentes reflexiones. Abrazo y espero que sigamos pensando juntos.

  4. Hace unos días pude presenciar una conversación entre 3
    muchachas evangelistas que estaban contentas porque
    habían desplazado al pastor de su iglesia. una de ellas les
    dijo a las otras dos “No se olviden que nos hizo votar a
    Vidal y después resultó que la mina era divorciada”
    traigo esto a colación porque creo que más allá de los
    errores propios, el macrismo ganó porque supo generar
    en la sociedad un clima de cambio de época.
    ese beneficio emocional se les evaporó. no lo tienen más.
    ahora la realidad se define otra vez en el duro territorio
    del pragmatismo, y esa es una buena noticia, más allá
    de lo que podamos hacer nosotros.

  5. Gerardo, no te entiendo.
    Vos decis cosas como si ganan en 2017, seguro ganan en 2019. Esa es una afirmacion demasiado importante como para hacerla livianamente.
    Macri no es Menem, entre otras cosas porque Cristina no fue Alfonsin.
    Yo no veo como puede este gobierno sobrevivir a largo plazo.
    Mira no creo que puedan sobrevivir ni siquiera con represion televisiva o militar.
    Nunca pudieron, porque su proyecto economico no es autosustentable, se hunde inevitablemente.
    La oligarquía argentina se especializa en destruir a los gobiernos populares pero no puede diseñar un pais estable, como si pudo el Pinochetismo.
    Entonces, en lugar de pensar en unirnos con unos hijos de puta traidores, concentremonos en diseñar los mecanismos para que cuando inevitablemente volvamos nos saquemos a estos pitucos vagos y vendepatrias de encima y para siempre. Y, para hacerlo entre otras cosas tenemos que aprender a manejar nuestra propia economia. Tenemos que recuperar todos los medios de produccion. No hay otra forma. Hay que mostrar que lo podemos hacer bien y que el pais va a ser estable cuando lo hagamos. Ahi esta la clave: gestionar lo popular con eficacia.

    1. Por eso la destruyeron a Milagro Sala, porque era EL ejemplo de gestion popular con eficacia.
      Como digo, la oligarquia se especializa en destruir lo que los sectores populares hacen, ya desde los tiempos de la rapiña del imperio español.

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