Chick Corea cumple 73

Chick Corea significó mi puerta de entrada a lo que en los primeros años de la década del setenta se denominaba “Jazz-Rock”. Resulta que su disco “Romantic Warrior” con Di Meola, White y Clarke había pegado mucho (“Hechicera” fue usado para musicalizar una publicidad de Ford muy exitosa) y como en esos años, en plena ebullición de la adolescencia musical estaba convencido de que para brillar la música tenía que familiarizarse con el rock, entré a su mundo buscando esa verdad. En un viaje a Buenos Aires me compré su LP “Inner Space”, de 1968, que me hico entender que el tipo en realidad tocaba otra cosa: tocaba Jazz.

Hay cuatro long plays que determinan mi ingreso al mundo del Jazz: este disco de Corea, “Smackwater_Jack” de Quincy Jones, “One” de Bob James y “Spectrum“, de Billy Cobham. Tendrían que pasar cerca de 20 años para que llegara a entender a fondo de qué se trata este mundo musical. Fue cuando descubrí en profundidad al gran Duke Ellington, pero esa es otra historia.

Hay otra influencia decisiva que me ha dejado Chick Corea y es que me acercó a la música tropical, eso que muchos equivocadamente denominan “jazz latino”, dado que circunscriben la denominación al abordaje de ritmos centralmente cubanos desde el lenguaje del jazz, siendo que todos aquellos que no le teman a la improvización con su consecuente riesgo, también hacen jazz latino. El Chango Farías Gómez sería un buen ejemplo, pero esa es otra historia.

De su piano a menudo chorrea sandunga y es porque tiene ancestros españoles pero también porque sus primeros pasos los dio con ese tótem de las congas que fue Mongo Santamaría y con el gran Willie Bobo, tantas influencias no podrían menos que engendrar en él su creación iconográfica, “Spain”, que la grabó por primera vez allá por 1973 en el álbum “Light As A Feather” (Gracias a ese LP conocí a brasileña Flora Purim).

De ahí en más nos acercamos cada vez que él trasuntó lo latino y nos alejamos cuando se metió en el jazz más norteamericano. No es que no me guste esta faceta sino que lo disfruto más cuando se le escapa el tumbao. Lo he disfrutado mucho tocando con Poncho Sánchez o en “Miami Jam“, este concierto donde participó junto a Dizzy Gillespie y varias leyendas de la música latina.

Corea cumple 73 años y el video que encabeza esta nota es de lo mejor que le he escuchado. Lo grabó en Barcelona en 2007 con grandes músicos entre los que destaco a dos españoles: el bajista Charles Benavent y el saxofonista/flautista Jorge Pardo.

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