Bergoglio no podrá emprolijar desde Roma lo que no acomodó desde la Catedral

Como no podría ser de otra manera traté de ver, escuchar y leer todo lo posible en torno al papado de Bergoglio, buscando prioritariamente expresiones desde el archipiélago opositor, que incluye no sólo a los dirigentes políticos sino también a medios y comunicadores. Si algo se destaca es la instalación sumamente veloz de la noción de que este papado marca “el comienzo de una nueva etapa pletórica de reencuentro entre los argentinos, que sepultará el tiempo de las divisiones y discordias.”

Va de suyo que flota la idea de que la división entre los argentinos es culpa, obvio, del kirchnerismo. Acá tenemos el primer dislate conceptual: los que abogan por la “unidad” y la confluencia, curiosamente han demostrado una gran incompetencia para ponerse de acuerdo entre ellos que no deja de asombrar. Imaginan que el pueblo les cree cuando responsabilizan al kircherismo de supuestas desuniones cuando ellos ni siquiera han logrado constituir al menos dos bloques de referenciación para el espectro opositor. Al día de hoy se pueden avisorar las mismas coaliciones opositoras del 2012, por eso los cacerolazos primaverales del año pasado no son más que una súplica de argentinos desrepresentados para que surja algo que los exprese, habida cuenta que de la oposición del cable no esperan nada.

¿Bergoglio logrará desde Roma emprolijar lo que no pudo ordenar desde la Catedral porteña?

Es curioso ver en el cable a los opositores. Corean en perfecta armonía las mismas estrofas cuando de culpar al gobierno se trata, pero ese coro se transforma en el free jazz más alocado de Ornette Colemam a la hora de planificar una construcción colectiva, que dé sentido y posibilidades de poder a una perspectiva de oposición. Ya dejaron en claro su impotencia manejando durante dos años la Cámara de de Diputados.

En estas horas abunda la eyaculación precoz de políticos y periodistas que fantasean con que nace un nuevo tiempo político. La realidad es que Bergoglio va a tener problemitas bastante más importantes que solucionar que la interna opositora y que su papado difícilmente logre que Eduardo Amadeo achique su dosis de miserabilidad en sangre, que Carrió y Solanas convenzan a los electores de que son “lo nuevo”,  que Victoria Donda y Tumini le hagan creer al electorado que Prat Gay y Estenssoro son la nueva pata de la izquierda o que Francisco De Narváez deje de perder un  diputado por mes.

El problema opositor lejos está de ser solucionado por Bergoglio porque lo que le falta es sincerar un proyecto político y generar dirigentes que no sean tan lamentables como los que tiene. Indudablemente va a ser mucho más rica la discusión al interior del kirchnerismo donde se perfilan claramente dos posturas: la boba que se expresa en “Bergoglio vos sos la dictadura” y otra, más política y sabia que ya está viendo cómo posicionarse ante un dato de la realidad que ocurre por primera vez en nuestra historia.

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