Amanece, que no es poco

Muchos lo sabíamos pero sólo en términos teóricos, otros tantos se enteraron en la década que pasó: El estado no es neutral. Puede jugar a favor de los intereses más concentrados -la mayoría de las veces- o para el lado de la gente. Ahora estamos empezando a padecer las consecuencias de haberle devuelto el control del estado a los sectores que cuando lo controlaron, lo pusieron bien a favor de los de arriba y en contra de los de abajo. ¿Que el estado tampoco fue una maravilla con el kirchnerismo? ¡Pero por supuesto! ¿Que hubo errores? Pero claro! ¿Que se podría haber hecho más? Totalmente de acuerdo. Pero lo que es indiscutible desde todo punto de vista es que durante el kirchnerismo, el estado, con sus grises y sus ambivalencias, fue un instrumento que estuvo insospechadamente para el lado de los de más abajo y que ahora, de manera inversamente proporcional lo irán poniendo día a día a favor de los poderosos y los sectores medios acomodados. Pero claro, a mucha de esa gente que día a día pierde trabajo, calidad de vida y derechos la han convencido de que la culpa la tienen los 12 de kirchnerismo o, más precisamente, los dos gobiernos de Cristina. Para tal fin contabilizan una serie de actos de gestión que fueron poco felices y con ello atacan. Nuestra responsabilidad política consiste en separar la paja del trigo, por ejemplo en el rubro Energía: Fue un error mantener las tarifas exageradamente bajas, porque tarde o temprano habría que adaptarlas a la realidad, incluso podríamos sospechar que en este y en tantos otros rubros primó la mirada corta tipo “durante mi gobierno las tarifas fueron accesibles” Sí, lo fueron, por eso ahora el costo del reajuste lo paga el conjunto del pueblo ¿Se entiende? Pero ese error conceptual, estratégico de pisar las tarifas no colisiona con el afán de favorecer a los sectores populares que indudablemente tuvo el gobierno anterior. Por eso vuelvo a nuestro rol y responsabilidad política para ratificar conceptualmente la necesidad de criticar el error de tener tarifas por el piso del compromiso social de brindar un servicio accesible al conjunto de la sociedad. ¿Existe un camino intermedio entre el tarifazo macrista y la plancha cristinista? Por supuesto que sí, y esto lo explicitó con una honestidad elogiable -y no reconocida en su debida manera- Daniel Scioli en la campaña electoral.

Otro tema que hace a nuestra responsabilidad política es ver si estamos dispuestos a participar de un frente electoral lo más amplio posible o si pondremos laboratorios para analizarle la sangre a cada integrante del espacio y decir “este sí, este no”. Si revisamos la historia veremos que los grandes avances del pueblo se dieron en medio -o gracias a- grandes “amuchamientos”, que lógicamente a poco de andar se fueron desgajando. En un punto ya sabemos cómo funciona el mecanismo, pero ello no nos debe frenar en el intento de una construcción política nueva. Todos sabemos cómo son las relaciones de pareja, ya sean estables o pasajeras, no ignoramos que mayoritariamente no duran para toda la vida, pero no por eso desistimos del intento de estar con alguien. En política es medio así la mano, pero es innegable que es gracias al amuchamiento donde tarde o temprano la monada consigue algo. Pruebas de ello, sobran.

Así las cosas, entre revisada y revisada de errores y aciertos durante la gestión y ejercicios de amplitud para maximizar lo más que se pueda la oferta política trasunta el amanecer del 2017. El punto es decir que no vamos a volver para tener a tipos como López en nuestras filas pero sí que planeamos el regreso para innovar y mostrarle a nuestro pueblo que tenemos gran capacidad de autocrítica y eso nos posibilita revisar y mejorar. Y a los que cantan el “Vamos a volver” hay que llamarlos a la reflexión. Nunca se trata de volver porque volver es ir para atrás, y los pueblos están condenados a ir siempre para adelante, aunque lo que se vislumbre sea peor que lo que se recuerda. La historia está cargada de ejemplos al respecto. Lo más riesgoso es que tras ese cántico nostalgioso se esconda el interés de los que, en realidad, se conforman con poquito, sólo con una porción del electorado como para mantener una presencia de minoría nostalgiosa y lo suficientemente pequeña como para aspirar al 50 más uno de los votos. Con un tercio no se gana, necesitamos más, mucho más ¿Y sabés qué? Contrariamente a supuestos iluminados, de esos que sólo bancan -en teoría- discursos de mayoría, para ganar hay que ampliar casi al doble la cantidad de gente, es así de simple… Pero esa ampliación no se dará sola, habrá que articularla, modelarla, amasarla y franelearla. Para ello, habrá que priorizar los puntos que unan, que siempre son menos que los que desunen.

La tarea es hermosamente compleja pero al mismo tiempo fascinante.

Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on Facebook0Email this to someone

Artículos Relacionados

  1. Difìcil viene la mano. Si bien dentro del kirchnerismo hubo cerrazón y hasta actitudes sectarias, me parece que no sólo se analiza la sangre a cada integrante del espacio y decir “este sí, este no”. Al contrario, lo peor es que desde lo que se podría considerar “del palo”, nos analizan la sangre a nosotros.

    Massa prefiere juntarse con Stolbizer antes que con Cristina (o quien vaya). El resto del PJ, lo mismo. Pocos cargos para muchos anotados y reclamos de autocrìtica.

    1. Massa prefiere a Stolbizer porque saca un 2% nunca se uniria a Cristina que supo estar por encima del 50, es el tipico raton que necesita juntarse con perdedores para parecer leon. Deci que a cada paso muestra la hilacha.

  2. D donde sacas q los subsidios a energia fue un error, los subsidios energeticos constituyen un virtuoso instrumento macro, es un salario indirecto, el Estado al pagar parte d tu factura deja billetes en el bolsillo para poder consumir en los demas rubros, ademas permite a industriales y comerciantes producir y vender a menor costo, ergo: mas billetes para bienes a menor precio implica mas consumo, mayor consumo implica mayor recaudacion x IVA y Ganancias empresas, ergo: gran parte d los subsidios retornaban al estado via recaudacion, lo q no retorna ahora al estado son las retenciones eliminadas, esa guita se vuelca al verde para fugar potenciando la baja d recaudacion x evasion. Y para q kede claro, cuanto mayor es el nivel d desarrollo d un pais mayor es la proporcion d subsidios a la energia.
    http://www.oetec.org/imagenes/otras/subsidiosfmi4.png
    Si keres encontrar uno d los grandes errores fue la politica d Moreno d transar con mono y olligopolios cartelizados para la fijacion d precios en lugar d kebrar esos carteles con intervencion directa del estado en el mercado, ej: tomar el control accionario d COTO ( simil YPF) para poder fijar precios con margenes d ganancias complatible a una inflacion d 1 digito anual, ergo: un precios cuidados para todos los productos del super a las q las demas cadenas d comercializacion estarian obligadas a acoplarse para no desaparecer del mercado.

  3. Nadie dijo que los subsisidos son malos. Todo lo contrario. Dine que haber mantenido las tarifas taan bajas genraba la necesidad de que en algún momento hubiera que adaptarlas a la realidad. Como quien gobierna ea Macri, esa adaptación se la está realizando en base a los intereses de las clases dominantes

    1. Entiendo tu postura, mas q adaptarlas a la “realidad” (si x realidad entendes el costo d la energia eso es relato neoliberal, pagar lo q cuesta es decision politica, si pretendes estimular el consumo y bajar costos d industrias y comercio debes subsidiar, ahora si keres asegurar el negocio d las empresas energeticas cobras el costo mas margen d ganancias, la opcion es politica) se deberia haber peinado mas fino, se empezo con countries y cordon norte, peinar fino hubiera sido lo ideal pero es muy jodido discriminar caso x caso, ahora el peinado fino no mueve el amperimetro fiscal, hubiera sido un gesto d justicia social.

Leave a Reply