Algo está cambiando

La verdad es que lo que está sucediendo en el parlamento es una buena noticia, básicamente porque ratifica que por encima de las naturales diferencias políticas se pueden establecer puentes entre las distintas fuerzas ante temas nodales como lo es la cuestión de DDHH. Por supuesto que todas las fuerzas llegan a este punto de consenso dejando cosas en el camino y otras, como Carrió, dando verdaderamente pena por momentos, pero es un gran paso adelante. La política ha vuelto a irrumpir y se transformó en ese gran eje de articulación insustituible de la vida en democracia. Ayer mientras miraba la sesión, mientras escuchaba a Kunkel, a Guido Carlotto o a Vicky Donda noté que en algo está cambiando la representación política que nos hemos dado y para bien. Quizá el hecho de tenerlo a Macri y los Ceos al frente del país nos ayude a tomar conciencia de que estamos aún a tiempo de poner mucha política por encima del chiquitaje y salir adelante. En una de esas, muchas de las fuerzas políticas empiezan a caer en la cuenta de que el macrismo vino a llevarse todo puesto y que no quedará nada en pie. Por eso es que abogo por abrir espacios, pero antes abrir la cabeza y sacarnos una serie de nociones que tenemos enquistadas y que no sirven para nada. No hay leales y traidores… hay rosca, y está bien que la haya. En líneas generales, el gran problema que tenemos es que todos los compañeros apuestan a conservar la quintita y no está mal, el problema es que con las quintitas no se gobierna. Se requiere un accionar superestructural que enlace las diversas expresiones (quintas) arrastrándolas a un objetivo superior, de conjunto, de pueblo. Porque nos están llevando puestos y la única forma de revertir esta situación es revisando, criticando, reconociendo errores. Ya que estamos ¿sabés por qué dejé El Vermucito? Porque sentía que no le hablábamos a nadie, sentía que redundábamos en un oyente imaginario que ya nos había empezazo a abandonar. Sentí que debía callarme la boca por un tiempo y volver cuando tuviera mis ideas más o menos claras, porque, además, radios sobran, lo que escasea son las ideas, y más en tiempos de fuertes transformaciones como los que toca afrontar. Por eso escribo diariamente, tratando de ver si entre tantos mensajes al mar alguno tiene valor como para ser tomado por otros, mejorado y acondicionado como para que se transforme en un capital a favor de los intereses populares, que son, al fin y al cabo, los que cuentan.

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  1. Gerardo: me alegra coincidir con esta sensación que hacés pública. Espero que la fuerza que se logró reunir sirva, en efecto, para ponerle un freno auténtico, desde la política parlamentaria (al final es en el Parlamento donde están los que representan, legalmente, al 49 y pico que no quería esta política. Mientras tanto, espero que este sacudón haya servido para que muchos desorientados y desinformados repiensen lo que van a hacer en octubre. Pero la dirigencia política tendrá que estar a la altura. Esperemos. Abrazo

  2. me parece que nunca se cumplio tan bien la frase “no nos une el amor, sino el espanto”.
    Creo que si no hubieramos probado la tregua que representó el kirchnerismo, estariamos a un paso (corto) de volver al “que se vayan todos”.
    festejemos esta union, pero no caigamos en la ingenuidad de creer que pichetto es confiable porque ahora retomo el discurso nac&pop.

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